Dijo que por nervios sopló mal trece veces el etilómetro, pero los agentes apreciaron una actitud intencionada y obstructiva con la prueba
Se autodefinió como víctima de violencia de género cuando la condenaron por sabotear un test de alcoholemia. Los hechos ocurrieron el 5 de marzo de 2025 en la calle Barrio Nuevo de Alcalá de Guadaíra, donde la procesada colisionó con varios vehículos aparcados alrededor de las seis y media de la tarde.
Los agentes de la Policía Local acudieron al lugar y, aunque no detectaron síntomas evidentes de consumo de alcohol o drogas, requirieron la prueba de alcoholemia por protocolo, ya que la conductora se vio implicada en un accidente de tráfico.
Apenas sopló para evitar la medición
Ella recibió la información sobre las consecuencias de negarse, pero decidió insuflar menos aire del necesario de forma consciente y deliberada hasta en trece ocasiones, lo que impidió realizar la prueba correctamente.
Tal como declararon los policías: «Apenas soplaba, no insuflaba apenas aire al etilómetro«. Los agentes se dieron por vencidos ante la actitud obstructiva, que calificaron de intencionada.
El Juzgado de lo Penal número 15 condenó a la conductora por un delito contra la seguridad vial del artículo 383 del Código Penal, e impuso seis meses de prisión y un año y un día de privación del derecho a conducir.
Al recurrir ‘recordó’ que estaba nerviosa por ser supuesta víctima de violencia de género
En su recurso ante la Audiencia de Sevilla, la defensa insistió en que no existió una negativa expresa y que el nerviosismo por el accidente le impidió soplar bien, sin que mediara intención de ocultar nada ilícito. Además, presentó por primera vez la condición de víctima de violencia de género, argumentando que ese episodio la puso nerviosa ante los agentes y dificultó la prueba.
La Audiencia desestimó la apelación y el argumento de violencia de género porque debutó en segunda instancia y no se planteó antes, ni en la investigación ni en el juicio oral. Aun así, valoró el fondo y concluyó que carecía de recorrido, ya que los agentes no observaron siquiera el supuesto estado de nerviosismo grave, informa el Diario de Sevilla.












