La guerra ya es total en el Sevilla FC. Lo que empezó como la gran operación para devolver a Sergio Ramos al corazón del club ha terminado convertido en una batalla millonaria con acusaciones de “engaño”, amenazas judiciales y una exigencia inmediata de 500.000 euros.
El excentral camero comparecerá esta tarde en Sevilla en una rueda de prensa que ya se vive como una bomba dentro del sevillismo. Pero antes de hablar, los accionistas ya han movido ficha.
Según la comunicación enviada a Ramos y al grupo Five Eleven, los propietarios consideran que el exjugador incumplió el pacto firmado para la compra del club y reclaman una indemnización inicial de medio millón de euros, una cifra que podría aumentar con nuevas demandas por daños y perjuicios.
El Sevilla teme ahora algo todavía más delicado
La tensión no gira solo alrededor del dinero. Uno de los puntos que más preocupa dentro de la entidad es el supuesto uso de información confidencial obtenida durante el proceso de compra.
Los accionistas exigen a Sergio Ramos que “cese de inmediato” cualquier incumplimiento relacionado con la documentación interna del Sevilla a la que tuvo acceso durante la due diligence de la operación.
La preocupación dentro del club ha aumentado especialmente después de que aparecieran dudas sobre el futuro del patrimonio inmobiliario de la entidad y el perfil real de los inversores que acompañaban al futbolista.
La operación que prometía salvar al Sevilla acabó explotando
Todo comenzó el pasado 26 de enero, cuando varios de los principales grupos accionariales del Sevilla alcanzaron un acuerdo para vender hasta el 85% del capital social.
La operación contemplaba además una ampliación de capital de 80 millones de euros destinada a rescatar económicamente al club y estabilizar su futuro deportivo y financiero.
La figura de Sergio Ramos era clave. Los accionistas aseguran que aceptaron avanzar en la negociación convencidos de que el exjugador actuaba como “aval personalísimo” de la operación.
Pero todo cambió de golpe.
Según explican ahora los propietarios del Sevilla, los socios mexicanos vinculados al grupo DMI aparecieron en la fase final de las reuniones y modificaron completamente las condiciones pactadas.
Ahí empezó la ruptura.
Los accionistas acusan a Ramos de mantener un plan oculto durante meses
La parte más dura del comunicado llega cuando los accionistas hablan directamente de “engaño”.
Según su versión, el pasado 27 de mayo Ramos y sus asesores comunicaron que no pensaban cumplir el acuerdo inicial y revelaron además que el grupo DMI era realmente el único inversor detrás de toda la operación.
Eso hizo saltar todas las alarmas.
Los propietarios aseguran que desaparecieron otros fondos que supuestamente participaban en la compra y denuncian que el nuevo planteamiento ya no tenía nada que ver con lo pactado meses atrás.
Dentro del Sevilla consideran especialmente grave que todo estuviera preparado desde hace tiempo.
“Meses de engaño”, denuncian algunos de los implicados en la negociación, que aseguran sentirse utilizados mientras el club atravesaba uno de los momentos económicos más delicados de su historia.
El sevillismo espera ahora una rueda de prensa explosiva
La comparecencia de Sergio Ramos puede marcar un antes y un después.
El exfutbolista llega presionado, señalado por parte del accionariado y obligado a explicar por qué una operación presentada como histórica terminó convertida en una guerra pública.
En el entorno del Sevilla existe máxima expectación por conocer si Ramos responderá a las acusaciones de fraude, si desvelará nuevos detalles de los inversores mexicanos o si cargará directamente contra la actual gestión del club.
La fractura es total.
Y esta vez ya no hay marcha atrás.
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