El presidente de EE UU presume de haber “diezmado” a Irán, pero avisa de una escalada devastadora en las próximas semanas si no se alcanza un acuerdo
En un nuevo discurso televisado desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump volvió a posponer cualquier anuncio sobre el final de la guerra en Irán y, en cambio, lanzó una de sus amenazas más explícitas hasta la fecha: “En el transcurso de las próximas dos o tres semanas, los haremos retroceder a la Edad de Piedra, que es el lugar al que pertenecen”.
El mandatario republicano, que compareció el miércoles por la noche, reconoció que aún no existe una fecha concreta para el cese de las hostilidades, a pesar de que durante semanas había prometido un desenlace inminente. Trump insistió en que las fuerzas estadounidenses han logrado “victorias rápidas, decisivas y abrumadoras”, destruyendo prácticamente la fuerza aérea iraní y eliminando a la mayoría de los líderes del “régimen terrorista”. “Irán ha sido esencialmente diezmado”, afirmó.
Sin embargo, el tono triunfalista dejó paso a una advertencia directa. Trump abrió la puerta al diálogo con los “nuevos líderes iraníes”, a los que describió como “menos radicales y mucho más sensatos” tras la muerte de los anteriores. “El cambio de régimen no era nuestro objetivo. Nunca hablamos de un cambio de régimen. Sin embargo, dicho cambio se ha producido”, dijo. Pero añadió que, si no cumplen, Estados Unidos atacará “con gran contundencia y probablemente de manera simultánea todas y cada una de sus centrales de generación eléctrica”.
Ataque masivo
La amenaza de regresar a Irán a la Edad de Piedra –una expresión que Trump ya utilizó en el pasado contra otros adversarios– adquiere ahora un significado literal en medio de la destrucción de infraestructuras energéticas y de comunicaciones. Analistas consultados por El Mundo advierten de que un ataque masivo contra las plantas eléctricas podría dejar al país sin suministro básico durante meses, provocando un colapso humanitario comparable al de naciones que han sufrido guerras prolongadas.
El discurso llega en un momento delicado para Trump. El precio de la gasolina en Estados Unidos ha alcanzado los cuatro dólares por galón en solo cuatro semanas, y las encuestas reflejan un desplome de su popularidad: solo el 36 % de los estadounidenses apoya la intervención en Irán, según Reuters/Ipsos. A pesar de ello, el presidente insistió en que la economía estadounidense es “la más sólida de la historia” y prometió una “bajada drástica” de los precios del combustible una vez se abra de nuevo el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, el mundo observa con inquietud cómo la mayor potencia militar del planeta define el futuro de Oriente Medio con una mezcla de bravuconadas y ofertas de negociación. La pregunta que nadie ha respondido aún es clara: ¿cuánto más cerca está realmente el final de esta guerra… o cuánto más profundo será el retroceso que Trump está dispuesto a imponer?












