El presidente estadounidense evalúa reubicar la misión naval de Rota, aunque el cambio requeriría años y millonarias inversiones
Donald Trump ha convertido su malestar con los socios europeos de la Alianza Atlántica en una estrategia de presión concreta. Según fuentes de la Administración consultadas por ABC, la Casa Blanca está sondeando seriamente la posibilidad de cerrar o reducir de forma significativa la presencia estadounidense en la base naval de Rota (Cádiz) y trasladar parte de su misión estratégica al puerto griego de Souda, en Creta.
La decisión, que aún no es definitiva, responde al creciente enfado del presidente con los aliados por su tibieza durante la guerra con Irán. Desde el estallido del conflicto, Trump ha repetido en público que “Estados Unidos no necesita a la OTAN para mantener abierto el estrecho de Ormuz”. Sin embargo, en privado, según varios testigos, su irritación se ha transformado en “furia apenas contenida” durante las reuniones y llamadas con líderes europeos.
La base de Rota, uno de los principales puntos de apoyo logístico de la VI Flota estadounidense en el Mediterráneo, alberga destructores equipados con el sistema Aegis y es clave para operaciones en el Atlántico y el sur de Europa. Su posible traslado parcial a Grecia supondría un golpe simbólico y operativo para España, que vería reducida su relevancia estratégica dentro de la OTAN.
Años de negociación
Fuentes diplomáticas consultadas advierten que el cambio no sería inmediato: “Exigiría años de negociación, obras de infraestructura y una inversión de cientos de millones de dólares”, explican. Aun así, el mero hecho de que Washington lo esté estudiando refleja el deterioro de las relaciones transatlánticas bajo el segundo mandato de Trump.
El Gobierno de Pedro Sánchez, que ha estrechado lazos con China en las últimas semanas, aún no ha reaccionado públicamente a la información. En Defensa y Exteriores se sigue con máxima preocupación la evolución del asunto, consciente de que una eventual salida estadounidense de Rota tendría consecuencias económicas y de seguridad para la provincia de Cádiz y para la política exterior española.
El episodio se suma a la lista de tensiones que Trump ha generado con Europa desde su regreso a la Casa Blanca: críticas por el gasto en defensa, reproches por la “falta de lealtad” y ahora, por primera vez, la amenaza directa sobre una de las bases más emblemáticas de España en territorio aliado.












