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Trump exige la salida inmediata de Díaz-Canel y abre contactos directos dentro de Cuba

EEUU busca un “descabezamiento” del régimen similar al de Maduro en Venezuela para aliviar la crisis y abrir la puerta a un cambio histórico en Cuba

El Gobierno de Donald Trump ha dado un paso decisivo que podría marcar el principio del fin del régimen castrista. Según revela en exclusiva ABC, Washington ha abierto contactos simultáneos con figuras del propio régimen cubano y con la oposición en el exilio, pero pone una condición clara e innegociable: la salida inmediata del presidente Miguel Díaz-Canel. Solo así se podrá negociar un acuerdo que alivie la asfixia económica que ahoga a la isla.

Trump busca un descabezamiento de la cúpula del régimen como la que consiguió con Maduro en Venezuela”, señala el reportaje. La estrategia es idéntica: aislar al líder, presionar a los cuadros intermedios y facilitar una transición que rompa con el control absoluto de los Castro y sus herederos. Fuentes cercanas a la Casa Blanca confirman que los canales ya están activos tanto dentro como fuera de Cuba, y que el mensaje es rotundo: sin Díaz-Canel no hay alivio de sanciones, no hay inversión ni respiro energético.

Cuba vive su peor crisis en décadas. Apagones totales, desabastecimiento de medicinas, protestas crecientes y un colapso económico que ha llevado incluso al régimen a permitir la inversión del exilio como gesto desesperado. Trump, en declaraciones recientes, ha sido explícito: “Cuba también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario”. El presidente ha llegado a decir que “tomar Cuba” sería “un gran honor”, ya sea liberándola o imponiendo el cambio que la isla necesita.

Esperanza contenida

En el exilio cubano, la noticia ha sido recibida con esperanza contenida pero firme. Organizaciones opositoras ven en esta presión la oportunidad que esperaban desde hace 67 años. “Es el momento de la libertad”, coinciden voces como las que siguen la línea de Oswaldo Payá. Mientras, en La Habana, Díaz-Canel intenta ganar tiempo hablando de “diálogo con respeto a la soberanía”, pero la realidad es que el régimen se tambalea como nunca.

La jugada de Trump no es improvisada. Marco Rubio y el equipo de seguridad nacional llevan semanas coordinando esta ofensiva. El objetivo es claro: acabar con el último bastión del comunismo en América y abrir Cuba al mundo libre. Los contactos ya están en marcha. La exigencia, sobre la mesa. El reloj del castrismo marca los últimos minutos. El fin del régimen está, por primera vez en mucho tiempo, al alcance de la mano.

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