Planea convertirlo en un penal de máxima seguridad para los delincuentes más peligrosos del país frente a la ciudad woke de San Francisco
La posibilidad de reapertura del legendario y vetusto penal de Alcatraz, frente a woke San Francisco, constituye un gesto de gran simbolismo político sobre la mano dura contra el contra el crimen de la actual Administración Trump.
El presidente Donald Trump pidió el viernes al Congreso 152 millones de dólares para comenzar a reconstruir la famosa prisión de Alcatraz, una acción que encaja con su visión de devolver la actividad a esta antigua cárcel situada en una isla de la bahía de San Francisco y que ahora apunta a albergar a los delincuentes más peligrosos del país.
La solicitud de fondos forma parte del presupuesto que la Casa Blanca envió al Legislativo para el año 2027, y este monto cubrió el primer año de las reformas para convertir la prisión ubicada en la Bahía de San Francisco en un “centro penitenciario seguro de última generación”.
La historia legendaria que convierte a Alcatraz en un símbolo
Trump apunta a que Alcatraz albergue a los delincuentes más peligrosos del país, tal como lo señaló en el contexto de su solicitud presupuestaria para reactivar la instalación, una petición un tanto excesiva por el actual estado de deterioro del penal, sometido además al implacable clima salino de la bahía.
En esa línea, el medio Axios, citando a funcionarios de la Administración Trump, indicó que cualquier complejo carcelario de máxima seguridad allí tendría que construirse desde cero, lo que situó el costo total en torno a los 2.000 millones de dólares y destacó la escala de la inversión que requiere el proyecto.
Un lugar legendario en la cultura popular
Alcatraz se inauguró como penitenciaría federal en 1934 y la consideraron una de las prisiones más seguras de EE.UU. debido a su ubicación y a las fuertes corrientes de agua que la rodean, por lo que alojó a un número relativamente reducido de reclusos incluidos presos de alto perfil como Al Capone.
La fortaleza insular pasó a formar parte del imaginario cultural estadounidense tras la fuga de tres presos en 1962, que inspiró la película Fuga de Alcatraz protagonizada por Clint Eastwood y que mantuvo viva la leyenda de la isla prisión a lo largo de las décadas, recuerda Voz Media.












