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Trump aprieta a Cuba con nuevas sanciones y pone en el punto de mira a varios ministros del régimen

La tensión entre Estados Unidos y Cuba sigue escalando y ya amenaza con abrir una de las mayores crisis diplomáticas de los últimos años. La administración de Donald Trump ha anunciado una nueva batería de sanciones contra altos cargos del régimen cubano en pleno aumento de la presión política, militar y económica sobre La Habana.

Entre los afectados aparecen figuras clave del Gobierno comunista como la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, y el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy. Washington también ha sancionado a organismos estratégicos vinculados a la Inteligencia cubana.

La decisión llega apenas unos días después de que se filtrara que Cuba habría adquirido cientos de drones militares de Rusia e Irán, una información que ha disparado todas las alarmas en Estados Unidos.

Estados Unidos golpea a figuras clave del régimen cubano

Las nuevas sanciones han sido impulsadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro estadounidense, conocida como OFAC.

Además de los dos ministros, la lista incluye al presidente de la Asamblea Nacional cubana, Juan Esteban Lazo Hernández; al director de la Policía Nacional, Óscar Alejandro Callejas Valcarce; y a Roberto Morales Ojeda, uno de los hombres fuertes del Partido Comunista de Cuba.

Washington también ha añadido a la Dirección Nacional de Inteligencia dentro del paquete de sanciones, endureciendo todavía más el cerco sobre las estructuras de seguridad del régimen.

Las medidas implican el bloqueo de activos y la prohibición de cualquier operación económica o financiera bajo jurisdicción estadounidense.

La decisión supone un nuevo golpe para un país que ya atraviesa una gravísima crisis económica marcada por apagones, escasez de alimentos y un creciente malestar social.

Trump aumenta la presión tras la crisis de los drones

El endurecimiento de las sanciones coincide con uno de los momentos más delicados en la relación entre ambos países desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

La tensión aumentó todavía más tras conocerse informaciones que apuntan a que Cuba habría adquirido unos 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán. Según distintas filtraciones, parte de este armamento podría tener capacidad para amenazar instalaciones estadounidenses en la región.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, defendió este lunes el “derecho absoluto y legítimo” de Cuba a defenderse ante cualquier amenaza exterior.

Sin embargo, desde Washington consideran que la creciente alianza de La Habana con Moscú y Teherán representa un riesgo para la seguridad regional.

Raúl Castro podría enfrentarse a una acusación histórica en Estados Unidos

La situación podría dar un giro todavía más explosivo en los próximos días. Según medios estadounidenses, el Departamento de Justicia prepara una acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de la organización Hermanos al Rescate ocurrido en 1996.

En aquel momento, Raúl Castro ocupaba el cargo de ministro de Defensa del régimen cubano.

La posible acusación tendría un enorme impacto político y simbólico, ya que supondría uno de los mayores movimientos judiciales de Estados Unidos contra la cúpula histórica del castrismo.

La CIA mueve ficha en plena escalada con La Habana

En medio de este escenario explosivo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó recientemente a La Habana para mantener reuniones con altos funcionarios cubanos.

Aunque apenas han trascendido detalles oficiales del encuentro, el viaje confirma que Washington sigue muy de cerca cada movimiento del régimen.

Mientras tanto, la situación interna en Cuba continúa deteriorándose. Los apagones masivos, la falta de combustible y la crisis económica han disparado el descontento social en toda la isla.

Muchos analistas consideran que Trump busca aprovechar la debilidad actual del castrismo para aumentar la presión política y acelerar cambios dentro del país.

Cuba advierte de un posible “baño de sangre”

La reacción del régimen cubano no tardó en llegar. Desde La Habana insisten en que las sanciones forman parte de una estrategia de agresión impulsada por Estados Unidos y advierten de graves consecuencias si se produce cualquier intervención militar.

El Gobierno cubano ha llegado incluso a hablar de un posible “baño de sangre” en caso de invasión.

Pese al discurso oficial, la sensación de incertidumbre crece tanto dentro como fuera de la isla. La combinación de sanciones, amenazas cruzadas y movimientos militares ha vuelto a colocar a Cuba en el centro de la tensión internacional.

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