Los cristianos son masacrados en África ante el silencio de buena parte de la comunidad internacional
Un ataque atribuido a las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo vinculado al Estado Islámico, ha provocado la muerte de al menos 17 cristianos en la República Democrática del Congo (RDC), en medio de una situación sanitaria crítica por el brote de ébola en la región.
El asalto tuvo lugar el pasado 19 de mayo en el territorio de Mambasa, ubicado en la provincia de Ituri, una zona que ya venía sufriendo una creciente ola de violencia armada.
Ataques en varias aldeas y casas incendiadas
De acuerdo con información de la organización Persecution.org, el ataque comenzó en la aldea de Alima y posteriormente se extendió a comunidades cercanas como Manyama, donde los atacantes incendiaron numerosas viviendas.
Las autoridades locales y líderes comunitarios advierten de que el balance de víctimas podría aumentar, ya que varias personas continúan desaparecidas.
“Hasta ahora hemos contabilizado 17 fallecidos, pero la cifra es provisional porque el enemigo sigue activo en la zona”, explicó Peresi Mamboro, representante de la sociedad civil en Babila Babombi.
Mamboro también hizo un llamamiento a la población para extremar la precaución y reportar cualquier actividad sospechosa en la región.
Movimiento de los atacantes tras la masacre
Según testimonios de defensores de derechos humanos locales, los atacantes se habrían dividido en dos grupos tras el ataque.
Uno de ellos avanzó hacia el este, pasando nuevamente por Alima, mientras que el otro se dirigió hacia el oeste en dirección a Babila Babombi, recorriendo la zona cercana a la avenida del estadio.
“Se desplazaron en distintas direcciones tras sembrar el caos en varias aldeas”, señaló el activista Zephani Kataliko.
Violencia creciente en Ituri y crisis sanitaria por ébola
Este nuevo episodio de violencia ha intensificado el temor entre la población de Ituri, una región que lleva semanas sufriendo ataques atribuidos a las ADF.
La situación se agrava aún más por el brote de ébola en la provincia, lo que complica la respuesta humanitaria y la protección de la población civil.
Las restricciones sanitarias, como evitar desplazamientos, mantener el distanciamiento y extremar la higiene, resultan difíciles de cumplir para quienes huyen de la violencia.
Las familias desplazadas no tienen acceso a condiciones básicas de seguridad, atención médica ni agua potable, lo que incrementa el riesgo tanto de contagio de enfermedades como de nuevas tragedias humanitarias.












