Los hechos ocurrieron en la Columbia Británica, Canadá. El auto judicial aceptó sus argumentos sobre «racismo»
Un inmigrante canadiense fue condenado por el asesinato de su novia en un violento ataque ocurrido en 2021. Sin embargo, la pena impuesta por el tribunal resultó inferior a la solicitada por la fiscalía después de que la jueza tuviera en cuenta factores relacionados con discriminación racial y circunstancias personales del acusado.
El crimen ocurrido en un centro comercial de Columbia Británica
Everton Downey, de 35 años y originario de Canadá con ascendencia afro-neoescocesa, fue declarado culpable de matar a su pareja, Melissa Blimkie, de 25 años. El homicidio tuvo lugar el 19 de diciembre de 2021 en una escalera del centro comercial Metrotown, situado en la provincia de Columbia Británica.
Según la investigación judicial, Downey apuñaló a la joven en múltiples ocasiones durante el ataque, que terminó con la muerte de la víctima.
La fiscalía había solicitado que el acusado no pudiera optar a libertad condicional hasta haber cumplido al menos 15 años de prisión. No obstante, el tribunal finalmente fijó ese período en 12 años.
La jueza consideró el impacto de la raza y la cultura
La decisión fue tomada por la jueza adjunta principal del Tribunal Supremo, Heather Holmes, tras analizar una Evaluación del Impacto de la Raza y la Cultura (IRCA). Este tipo de informes se utiliza en Canadá para examinar cómo factores como la pobreza, la discriminación o la marginación pueden haber influido en la vida de una persona acusada de un delito.
El documento indicaba que Downey no había sufrido racismo explícito durante su infancia en Toronto. Sin embargo, el informe señalaba que su situación cambió después de mudarse a Columbia Británica en 2016.
Según la evaluación, el acusado comenzó a experimentar aislamiento social, desconexión y episodios de discriminación que no había vivido previamente.
Un historial delictivo con antecedentes de violencia
Durante la lectura de la sentencia, la jueza destacó que Downey tenía antecedentes penales relacionados con delitos violentos y con armas de fuego. Aun así, consideró que algunas circunstancias de su pasado podían actuar como factores atenuantes al valorar la condena.
El informe también describía a Downey como un hombre con ascendencia afro-neoescocesa, afroamericana y jamaicana.
La evaluación fue elaborada por Patrina Duhaney, profesora asociada de trabajo social de la Universidad de Calgary.
Un entorno marcado por violencia y pobreza
El documento detallaba que el acusado creció en Toronto en barrios con gran diversidad racial. Durante su infancia, aseguró que no percibía racismo abierto y que el entorno multicultural influyó en su sentimiento de pertenencia.
Sin embargo, tras su traslado a Columbia Británica, la situación fue diferente. Allí encontró una comunidad negra mucho más pequeña y normas culturales distintas a las que estaba acostumbrado.
Además, el informe señalaba que Downey había vivido situaciones difíciles desde joven, incluyendo violencia doméstica en su hogar, pobreza y tiroteos frecuentes en su barrio.
También se mencionaba la ausencia de su padre durante gran parte de su infancia, así como una sensación constante de inseguridad y desconfianza que habría marcado su desarrollo personal.
Problemas de salud mental y percepción de amenaza
La evaluación indicó que el acusado estuvo expuesto a diversos traumas, influencias negativas del entorno y posibles problemas de salud mental no tratados.
Entre los factores señalados por el tribunal figuraba una supuesta “hipervigilancia”, un estado psicológico asociado a experiencias traumáticas.
Meses antes del crimen, Downey aseguró creer que estaba siendo vigilado, seguido e incluso drogado.
Durante el juicio, declaró que escuchaba voces que le advertían de un peligro inminente.
Según su testimonio, al entrar al centro comercial perdió el control de la situación.
“Entré por las puertas corredizas y perdí el control”, afirmó ante el tribunal. También aseguró que escuchaba voces que le decían que lo iban a matar o tenderle una trampa.
“Solo recuerdo que no podía controlarme”, explicó durante su declaración.












