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Un motín masivo sacude la cárcel de máxima seguridad de Cuba

Alarma entre organizaciones de derechos humanos y pone de manifiesto la profunda crisis en el sistema penitenciario cubano

Un motín masivo estalló en la madrugada del 19 de febrero de 2026 en la prisión de alta seguridad de Canaleta (también conocida como prisión provincial de Ciego de Ávila), ubicada en el centro de Cuba.

Este incidente, que involucra a cientos de reclusos —incluyendo presos comunes y políticos—, ha generado alarma entre organizaciones de derechos humanos y pone de manifiesto la profunda crisis en el sistema penitenciario cubano.

El suceso comenzó alrededor de las 2:00 a 4:00 de la madrugada, cuando los internos se levantaron en protesta.

Según testimonios filtrados desde el interior del penal y difundidos por el opositor José Daniel Ferrer (líder de la UNPACU) a través de audios y videos en redes sociales, los reclusos coreaban consignas como “Patria y Vida”, “Libertad”, “Abajo Díaz-Canel” y exigían el fin de la tiranía.

Los principales detonantes incluyen el hallazgo del cuerpo sin vida de un joven recluso de 19 años llamado Daniel, quien apareció ahorcado tras recibir una severa paliza por parte de los guardias. Los presos dudan de la versión oficial de suicidio y lo consideran un asesinato o resultado directo de torturas.

Condiciones extremas de reclusión

Otros detonantes hacen referencia a las condiciones extremas de reclusión. Con hambre crónica (descripción de comida en descomposición, con gusanos, como “caldo de cabeza de res con tarro y piel”), escasez de agua potable, insalubridad generalizada (brotes de chinches y otras plagas), falta total de atención médica para enfermedades crónicas, palizas sistemáticas, celdas de castigo y abusos generalizados.

La prisión de Canaleta, un centro de máxima seguridad con edificaciones modernas en Cuba pero hacinado (más de 3.000 reclusos, de los cuales alrededor de 300 son presos políticos según Prisoners Defenders), arrastra denuncias históricas.

El Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC), con sede en México, registra al menos 40 eventos de violaciones de derechos humanos en este penal desde 2023, incluyendo hostigamiento, negación de atención médica, condiciones inadecuadas y deficiencias alimentarias.

Tropas especiales antimotines

La respuesta del régimen fue inmediata y contundente: se enviaron tropas especiales antimotines y refuerzos policiales (incluyendo brigadas especiales y policía política), que emplearon gas pimienta (o lacrimógeno), balas de goma y violencia física directa para reprimir la protesta. Testimonios desde dentro del penal describen cómo “barrieron un destacamento entero” y lanzaron gases incluso dentro de las celdas.

El motín continuaba activo durante la mañana del 19 de febrero, sin que el gobierno cubano haya emitido información oficial alguna.

Organizaciones independientes han reaccionaron rápidamente. Así, por ejemplo, Prisoners Defenders (Madrid) confirmó el motín y alertó sobre la falta de fiabilidad en cifras iniciales de muertos que circulaban en redes (algunas fuentes hablaban de hasta 10 fallecidos, pero la ONG indicó que no se podían verificar mientras el incidente seguía en curso).

Información oficial urgente

Por su parte, el CDPC exigió “información oficial urgente” sobre el estado de salud de los reos y calificó la represión como parte de un patrón sistemático de violaciones.

Recordó que entre marzo 2024 y marzo 2025 documentaron al menos 60 muertes en cárceles cubanas (47 por problemas de salud y falta de atención médica, 7 por violencia física), junto con 1.330 violaciones de derechos humanos.

Mientras, Cubalex (Miami) advirtió de que estos hechos agravan el riesgo para las personas privadas de libertad en un contexto de denuncias reiteradas de hambre, insalubridad y negación médica.

Alta tensión en Cuba

El incidente ocurre en un momento de alta tensión en Cuba, con más de 1.207 presos políticos registrados por Prisoners Defenders al cierre de enero 2026 (un récord histórico), muchos condenados por sedición tras protestas pacíficas.

La revuelta en Canaleta evidencia el colapso de las condiciones mínimas en las prisiones y el descontento generalizado que trasciende lo político, afectando a presos comunes.

Mientras el silencio oficial persiste, las denuncias desde el exilio y organizaciones internacionales exigen transparencia y el cese de la represión en Cuba, en lo que muchos analistas ven como un nuevo síntoma de fragilidad del sistema penitenciario y, por extensión, del régimen cubano.

La situación sigue desarrollándose sin datos confirmados sobre heridos graves, fallecidos adicionales o si el control total ha sido restablecido.

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