Lo que empezó como una pasión compartida acabó convirtiéndose en uno de los retos solidarios más emocionantes del año en Málaga. Un padre y su hijo intentarán cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado para recaudar dinero destinado a familias vulnerables a través de Cáritas.
Alejandro Vedia, de 50 años, y su hijo de 20, ambos afincados en Málaga desde hace dos décadas y vinculados al Club Natación Torremolinos, quieren completar una de las travesías más duras del mundo en aguas abiertas. Un recorrido de unos 15 kilómetros que une Europa y África y que cada año pone al límite incluso a nadadores experimentados.
Pero en este caso hay un detalle que ha disparado la emoción alrededor de la historia. Cada brazada tendrá un objetivo solidario.
El reto solidario que ya ha recaudado miles de euros
La iniciativa ya ha conseguido cerca de 3.000 euros en donaciones y la cifra podría multiplicarse todavía más gracias a un gesto inesperado de la empresa en la que trabaja Alejandro.
La compañía Sotogrande S.A. se comprometió a duplicar cada euro recaudado, por lo que cada aportación cuenta el doble para ayudar a Cáritas San Roque.
La travesía estaba prevista para el pasado domingo, pero las malas condiciones meteorológicas obligaron a cancelarla a última hora.
Ahora ambos esperan nueva fecha para intentar completar el desafío antes de que termine mayo.
Una historia de padre e hijo que empezó de madrugada
Detrás del reto hay años de esfuerzo compartido y madrugones imposibles.
Alejandro explica que todo comenzó cuando su hijo decidió tomarse la natación más en serio tras la pandemia. El joven empezó a entrenar intensamente en el club de Torremolinos y eso obligaba a levantarse antes de las seis de la mañana para llegar a tiempo a la piscina.
Durante dos años, el padre lo acompañó cada madrugada para llevarlo a entrenar.
Hasta que un día tomó una decisión que cambiaría todo.
“Me di cuenta de que tenía que levantarme igual para llevarlo que para nadar con él, así que decidí apuntarme también”, explica.
Desde entonces comenzaron a compartir entrenamientos y travesías juntos.
La travesía que puede cambiar muchas vidas
El verano pasado ya completaron juntos una importante travesía en La Gomera, pero querían ir un paso más allá.
Fue entonces cuando surgió la idea de cruzar el Estrecho.
No era sencillo. La lista de espera para conseguir plaza puede superar los cuatro años, aunque al vivir cerca de la zona tuvieron la oportunidad de ocupar un hueco libre de otros participantes extranjeros.
Desde septiembre entrenan cuatro días por semana y también realizan sesiones específicas en el club de aguas abiertas “De boya en boya”.
El objetivo deportivo es enorme, pero Alejandro deja claro que lo más importante va mucho más allá del reto físico.
“Para mí el objetivo fundamental es nadar con mi hijo, pero poder echarle una mano a otra gente lo hace todavía más especial”, asegura.
El Estrecho de Gibraltar no perdona errores
Cruzar el Estrecho de Gibraltar está considerado uno de los mayores desafíos de la natación en aguas abiertas.
Las corrientes, el oleaje, la temperatura del agua y el intenso tráfico marítimo convierten cada intento en una auténtica prueba de resistencia física y mental.
Muchos nadadores necesitan años de preparación para afrontar una travesía así.
La historia de Alejandro y su hijo ha empezado a emocionar en redes sociales precisamente por esa mezcla de sacrificio, solidaridad y vínculo familiar.
Mientras esperan una nueva fecha para lanzarse al agua, las donaciones siguen creciendo.
Y con cada euro, el reto de cruzar el Estrecho empieza a tener todavía más sentido.













