Saltar el contenido

Varapalo judicial a ‘Quequé y los insultadores de la SER’ por su campaña contra el periodista Alfonso Rojo

Menos de 1 minuto Minutos

‘Ya nos han pagado 41.800 € de indemnización’ y falta ‘que apoquinen también los 10.000 € de costas’

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a la SER a pagar “41.800 euros por bullying, por haberse dedicado ‘insistentemente’ a insultar y vulnerar el honor de Alfonso Rojo”, ha contado este domingo el periodista.

La sentencia señala como autor principal a Héctor de Miguel (‘Quequé’) y a la responsabilidad subsidiaria de la SER en la campaña de insultos, e incluso deberán pagar las costas.

En alusión al coma asistido financiero del Grupo PRISA, propietario de la emisora, Alfonso Rojo recordó que “no son mucho esos 41.800 euros, comparado con sus deudas, pero no les va a hacer gracia tener ahora que apoquinarlos, más las costas correspondientes, y menos a gente como nosotros”.

Se da la circunstancia de que el juez de Primera Instancia desestimó la demanda de Alfonso Rojo, pero la perseverancia y el buen trabajo del abogado de Rojo (su hijo mayor), logró que la Audiencia acabe dando la razón al periodista.

Falta que los condenados ‘reproduzcan en su emisora y redes sociales el texto del urticante fallo’

“Resta ahora que apoquinen también los 10.000 euros de costas a nuestro abogado, que es Álvaro Rojo Quintana, el mayor de mis hijos y reproduzcan en su emisora y redes sociales el texto del urticante fallo”, indicó el periodista en su medio.

El periodista despidió a sus acosadores con una lapidaria: “Conclusión: adiós Cadena SER… y que te den, Queque. A ser posible, con una caña astillada”.

Humillación pública al discrepante, premeditada y persistente en el tiempo

La criminalización mediática, el acoso en internet y las incitaciones a la violencia contra un ciudadano que discrepa de la hez ideológica de la izquierda resulta directamente proporcional a la eficacia de esa persona revelando los inabarcables robos y crímenes perpetrados por el socialismo y sus sanguinarias sectas.

En ese sentido, el periodista Alfonso Rojo, desde su tribuna pública en PERIODISTA DIGITAL, se convirtió en objetivo de una cacería tan sañuda y vulgar, como planificada y persistente en el tiempo, tal como señala una sentencia que la compara con un caso de bulling.

La buena noticia es que la Justicia amparó a la víctima de una campaña que buscaba su muerte civil. La mala, y más preocupante, es que no todos los ciudadanos susceptibles de convertirse en objetivo de los aprendices de Savonarola disponen de los mismos medios que tuvo el Sr. Rojo para evitar su quema en la mediática e izquierdosa hoguera de las vanidades.

Deja tu respuesta