La formación de Abascal conseguiría escaño por todas las provincias menos Segovia y Soria
Los recientes comicios en Castilla y León han generado múltiples interpretaciones políticas. Por un lado, el Partido Popular logra una victoria clara; por otro, el PSOE resiste mejor de lo esperado, mientras que Vox, pese a alcanzar el mayor porcentaje de voto de su historia, apenas incrementa su representación en un escaño.
Con el 99,33 % del voto escrutado, surge una pregunta interesante: ¿qué pasaría en unas elecciones generales si los ciudadanos de Castilla y León votaran exactamente igual que en esta jornada electoral?
Simulación electoral con el sistema D’Hondt
Aunque se trata de un ejercicio teórico, aplicar el sistema D’Hondt a los 31 escaños que reparte Castilla y León en el Congreso —siendo la quinta comunidad con mayor representación— permite observar posibles cambios significativos.
Es importante tener en cuenta que este análisis parte de dos supuestos: que el comportamiento electoral se mantenga idéntico en unas generales y que la participación sea la misma. Bajo estas condiciones, el reparto de escaños en las nueve provincias arroja resultados llamativos.
Vox crecería con fuerza y cambiaría el equilibrio político
Uno de los datos más destacados es el fuerte ascenso de Vox, que pasaría de tener un solo diputado a alcanzar hasta siete escaños. Este crecimiento se produciría principalmente a costa del PP y del PSOE, que perderían parte de su representación.
Además, Unión del Pueblo Leonés (UPL) lograría obtener un diputado en la provincia de León, reforzando el peso de los partidos regionalistas.
El impacto en las provincias pequeñas
El principal cambio se produciría en las provincias con menor número de escaños, donde tradicionalmente el reparto favorecía al bipartidismo. En muchos casos, el clásico resultado de dos escaños para el PP y uno para el PSOE daría paso a un reparto mucho más equilibrado con la entrada de Vox.
De hecho, en varias circunscripciones se producirían empates a tres entre PP, PSOE y Vox.
Reparto de escaños por provincias
Ávila
En esta provincia, que reparte tres escaños, el PP dejaría de tener ventaja sobre el PSOE. El resultado sería un empate entre ambos partidos, con Vox entrando en el reparto.
Burgos
Burgos, con cuatro escaños, vería cómo Vox obtiene representación a costa del PSOE, que perdería uno de sus diputados.
León
En León se produciría uno de los escenarios más abiertos. Los cuatro escaños quedarían repartidos entre cuatro partidos: PP, PSOE, Vox y UPL, con un diputado cada uno.
Palencia
La situación sería similar a la de Ávila: el actual 2-1 a favor del PP se transformaría en un empate a tres entre PP, PSOE y Vox.
Salamanca
En esta provincia, donde el PP obtuvo tres escaños frente a uno del PSOE en 2023, Vox entraría en juego arrebatando un diputado al PP.
Segovia
Segovia sería una de las pocas excepciones. Aquí no habría cambios y se mantendría el reparto actual: dos escaños para el PP y uno para el PSOE.
Soria
Con solo dos escaños en juego, el reparto seguiría beneficiando a los dos partidos más votados: PP y PSOE, sin margen para nuevos actores.
Valladolid
A pesar de repartir cinco escaños, Valladolid tampoco experimentaría cambios. El resultado seguiría siendo dos diputados para PP y PSOE, y uno para Vox.
Zamora
Zamora repetiría el patrón de otras provincias pequeñas: Vox conseguiría un escaño que actualmente pertenece al PP.
Conclusión
Este ejercicio de simulación electoral en Castilla y León pone de manifiesto cómo la fragmentación del voto puede alterar significativamente el reparto de escaños en unas elecciones generales. El crecimiento de Vox y la irrupción de fuerzas regionalistas como UPL podrían modificar el equilibrio político, especialmente en provincias con pocos diputados en juego.












