Los votos de PP, VOX y la concejal no adscrita Beatriz Sánchez tumban la iniciativa, apoyada por MC, PSOE y Sí Cartagena, en una tensa sesión
La sesión plenaria celebrada en Cartagena terminó con el fracaso de la moción de censura izquierdista promovida por Movimiento Ciudadano, PSOE y Sí Cartagena, que buscaba desalojar a la alcaldesa Noelia Arroyo (PP).
La iniciativa, que en su registro contaba con 14 firmas —la mayoría absoluta en un pleno de 27 concejales— se quedó sin los apoyos necesarios después de que dos exconcejales de VOX que inicialmente habían suscrito la moción retiraran su respaldo, dejando la propuesta con solo 12 firmas en el momento del debate.
VOX, por tanto, fue decisivo: la deserción de los dos ediles que habían abandonado la formación y la posición de los concejales que permanecen en VOX impidieron que la alianza opositora alcanzara la mayoría.
Fractura interna en VOX
La alcaldesa aprovechó esa fractura interna para cesar a los concejales de VOX que formaban parte del gobierno municipal, una jugada que reconfiguró el tablero y neutralizó la moción.
El debate se centró además en la legalidad de celebrar el pleno. La secretaria del pleno, funcionaria de rango estatal, recordó que la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) exige comprobar que la moción mantiene la mayoría absoluta antes de iniciar la sesión; al constatar la retirada de apoyos, la secretaria consideró que no se daban las condiciones para proseguir. Ese argumento técnico fue esgrimido por el PP para sostener la invalidez del procedimiento.
Arroyo salva la alcaldía
Importante: la maniobra política tuvo dos efectos inmediatos: por un lado, salvó la alcaldía del PP; por otro, dejó al descubierto la fragilidad de una coalición opositora que dependía de transfugas y acuerdos circunstanciales.
Analistas locales interpretan que la operación de Arroyo fue una respuesta rápida y eficaz ante una amenaza que, de prosperar, habría supuesto un cambio de gobierno municipal que hubiese favorecido a lo que se conoce como el ‘complot izquierdista’ de Cartagena.
En el pleno, la tensión fue palpable: más de dos horas de debate sobre procedimientos y legitimidad, acusaciones cruzadas y la sensación de que la política municipal se resolvió por cálculos tácticos más que por mayorías estables.
La conclusión política es clara: sin la retirada de los exconcejales de VOX y sin la maniobra de la alcaldesa, la moción habría tenido opciones reales; con esos movimientos, la alternativa quedó abortada.













