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VOX se convierte en el dique de contención contra la entrada del socialismo en el Ayuntamiento de Cartagena

Gracias a los votos de los concejales fieles a Abascal, que se mantuvieron firmes en su decisión desde el inicio, la moción de censura promovida por PSOE, MC y Sí Cartagena no logró prosperar

La política local suele tener una vara de medir distinta, basada mucho más en la gestión que en el debate político. Sin embargo, hay momentos extraordinarios en los que el destino de todo un municipio se decide en un solo pleno. Cartagena vivió este martes, día de la votación de la moción de censura, uno de esos episodios clave.

El primer gran desafío de la jornada no fue el sentido del voto de cada concejal, sino simplemente lograr que tuvieran la ocasión de expresarlo. La sesión arrancó envuelta en un enorme escándalo institucional cuando el Partido Popular trató de impedir que se produjera el legítimo debate y su posterior votación, provocando el mayor bochorno democrático de la historia del Ayuntamiento de Cartagena.

Frente a los intentos de bloqueo y ocultación, fue la exigencia jurídica y la presión de VOX la que garantizó que los cartageneros pudieran ver, con total transparencia, qué proyecto defendía cada sigla. «Hoy este pleno se celebra porque VOX considera necesario el debate y que cada uno se posicione y explique su postura», recordó Gonzalo López Pretel, portavoz del grupo municipal, en referencia al escrito que presentó unos días antes, junto a su compañero Diego Lorente, exigiendo la celebración de la sesión extraordinaria.

Una vez iniciado el debate de la moción, López Pretel tildó abiertamente de «corrupción institucional» la situación que estaba en trámite de consumarse. Mientras otros partidos recurrían a piruetas dialécticas para camuflar y encontrar acomodo moral a comportamientos carentes de toda ética, el mensaje de VOX fue nítido: «Desde un principio, advertimos que el transfuguismo era una degradación de la vida política», señaló López Pretel, antes de enfatizar que “el único que no ha cambiado de postura es VOX”.

No dudó en enumerar el portavoz del partido de Abacal en Cartagena los sucesivos —y ahora tan manidos— cambios de opinión sostenidos por los distintos protagonistas. “Han cambiado quienes firmaron la moción y después decidieron sostener al mismo Gobierno al que querían derribar tres días antes; han cambiado de posición quienes consideraban a esos tránsfugas imprescindibles entonces para construir una mayoría alternativa y hoy seguro que les estarán llamando mercenarios, y ha cambiado de posición también el Partido Popular, que ha decidido expulsar del Gobierno a quienes siempre hemos sido fieles al pacto que hemos sostenido hasta el día de hoy”. Pese a todo, los votos de López Pretel y su compañero Diego Lorente fueron los que impidieron que prosperara la moción de censura y, por tanto, que el PSOE accediera a las instituciones.

El portavoz de VOX en Cartagena explicaba que su voto no nacía de una complicidad con el PP, sino de una profunda responsabilidad con sus electores y de una lealtad inquebrantable a sus principios por encima de cualquier interés partidista: «El socialismo no va a entrar en ningún Gobierno siempre que esté en nuestras manos impedirlo”. Los valores del partido, expuso López Pretel, “valen más que cualquier ajuste de cuentas; representamos a miles de cartageneros que esperan de nosotros coherencia».

Si la alcaldesa mantiene hoy el bastón de mando es única y exclusivamente gracias a la fiabilidad de VOX. El partido antepuso la palabra dada a los cartageneros por encima de los graves errores cometidos por un Partido Popular, que decidió expulsar del Gobierno a quienes le eran leales para conservar a quienes rompieron el pacto. Una decisión que, advirtió López Pretel, romperá la confianza y tendrá «consecuencias políticas».

El desenlace de esta moción de censura deja la inequívoca lectura de que “con nuestros votos el PSOE no entra hoy ni entrará mañana en el Gobierno de Cartagena”, se congratuló el portavoz de la formación verde. Un hecho tan incontestable como que la presencia de VOX en el Ayuntamiento es la única garantía real de estabilidad y principios, un muro de contención que no se vence ante los asaltos de uno y otro bando. Frente al oportunismo y la corrupción institucional, la formación demuestra que la coherencia es su mayor patrimonio y cumplir escrupulosamente con el mandato recibido en las urnas, su mayor compromiso.

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