«La postura del PP fue la mejor demostración de la incoherencia en la que vive instalado, pues rechazó la misma iniciativa que ha aceptado en Extremadura y Aragón»
Se ha convertido en una escena recurrente en las últimas semanas: extensas colas de inmigrantes esperan en los alrededores de los servicios sociales para poder regularizar su situación. Esta situación, que podría corresponderse con prácticamente cualquier población de España, se ha repetido en Cartagena y pone aún más de manifiesto la necesidad de que los españoles sean los primeros en poder acceder a las ayudas y a los servicios públicos.
Es por ello por lo que VOX Cartagena presentó en el último Pleno una moción destinada a resolver este dramático panorama: la Prioridad Nacional. Sin embargo, el partido con sede en la calle Bambú se quedó solo defendiendo el sentido común más elemental. El PP presentó una enmienda, que fue la que terminó por votarse, y que recibió el visto bueno no solo de sus propios concejales, sino también de los no adscritos Beatriz Sánchez del Álamo y Diego Salinas. Ambos, tras abandonar el partido liderado por Abascal, estrenaban en esta sesión su condición de ‘nuevos fichajes’ por parte de la formación de Génova, pues contribuyeron con su disciplina de voto a que diversas iniciativas de los populares salieran adelante. Mediante este tipo de decisiones demuestran una evidente falta de lealtad a los principios por los que fueron votados y, por ende, traicionan también la confianza de los miles de electores que escogieron la lista de VOX como la que mejor representaba sus ideas. Queda claro que mantienen su acta de concejales únicamente con la esperanza de que, en las próximas elecciones, puedan formar parte de otro partido que les permita mantenerse en su sillón, como mínimo, otros cuatro años más.
De igual forma, carece de coherencia la postura defendida por el Partido Popular: no solo ha sumado a su causa —con más conveniencia que convicción— a dos concejales que comenzaron la legislatura defendiendo otras ideas, sino que ha rechazado en Cartagena la misma iniciativa que, sin embargo, sí ha aceptado como propia en los pactos de Gobierno suscritos en Aragón y Extremadura.
Durante la exposición de la moción de la Prioridad Nacional, el portavoz de VOX Cartagena, Gonzalo López Pretel, aprovechó para reconocer “el esfuerzo sostenido de generaciones enteras de españoles” que construyeron el Estado del bienestar. Un conjunto de servicios públicos y municipales que “está sufriendo las consecuencias de un indiscriminado y desmesurado incremento de población”, de forma que estos se ven colapsados. De este modo, resulta necesario, aseguró, “instar al Gobierno de España y al Gobierno regional a repatriar todos los inmigrantes que se encuentren en nuestra nación de forma ilegal, así como establecer la prioridad nacional en el acceso a todas las ayudas, servicios públicos y programas de vivienda”. De igual forma, convino en que el Ejecutivo central debe revisar “y, en su caso, modificar y derogar el último decreto de la regularización, poniendo fin a este proceso que genera un fatídico efecto llamada”.
López Pretel también criticó la “instrumentalización política” de la religión cristiana de la que se valió el PSOE en la moción presentada en “supuesta defensa” del Papa León XIV. Una banalización que no fue óbice para que el Partido Popular se posicionara junto a los socialistas y acabara votando en favor de dicha iniciativa. El portavoz de VOX recordó que los de Ferraz llevan años “impulsando políticas abiertamente contrarias a la doctrina de la Iglesia”, como son las legislaciones a favor de la eutanasia y el aborto o el cuestionamiento de la presencia pública de elementos relacionados con la fe católica.
Por último, el también vicealcalde de Cartagena aprovechó para denunciar “la interpretación interesada y tergiversada de unas palabras para construir un relato político”, en referencia a las declaraciones del diputado Antonio Martínez Nieto que fueron objeto de debate en el Pleno. “Él mismo ha aclarado que se refería a una lucha dentro del marco democrático. Y eso, señorías, no solo es legítimo, sino consustancial al debate político”, añadió. Sin embargo, una vez más, el PP se significó junto al PSOE, evidenciando que la única manera de distinguir a un partido de otro de otro es el color —azul o rojo— que rodea sus siglas y no tanto sus posturas políticas.












