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Wes Streeting dimite como secretario de Salud y exige la salida de Keir Starmer

La primera gran dimisión en el Gobierno laborista agudiza la crisis interna tras el desastre en las elecciones locales y abre la carrera por el liderazgo del partido

En un golpe directo al corazón del Ejecutivo británico, Wes Streeting, hasta ahora secretario de Salud y una de las figuras más prominentes del Partido Laborista, presentó este jueves su dimisión irrevocable. En un comunicado difundido en sus redes sociales, Streeting aseguró que ha “perdido la confianza” en el primer ministro Keir Starmer y consideró que permanecer en el Gobierno actual sería “deshonroso y falto de principios”.

La dimisión de Streeting marca un antes y un después en la corta legislatura laborista. Se trata de la primera renuncia de alto perfil en el gabinete de Starmer, que ya acumulaba tres salidas de cargos menores: Alex Davies-Jones, Jess Phillips y Miatta Fahnbulleh. Todas ellas han criticado abiertamente la dirección del partido y han reclamado un relevo en el liderazgo.

Streeting, considerado uno de los ministros más capaces y con mayor proyección del Gobierno, no se limitó a abandonar su cargo. En su mensaje, vinculó directamente la salida de Starmer con los malos resultados obtenidos por los laboristas en las elecciones municipales y regionales de la semana pasada. “Está claro que Keir Starmer no podrá liderar nuestra formación de cara a los comicios de 2029”, afirmó, al tiempo que pidió un “debate abierto sobre el liderazgo” con “el mejor rango de candidatos posible”.

Principal aspirante frente a Starmer

Su movimiento lo posiciona como uno de los principales aspirantes a suceder a Starmer, junto a nombres como Andy Burnham o Angela Rayner. Casi un centenar de diputados laboristas y once sindicatos afiliados ya habían exigido públicamente la dimisión del primer ministro, cuya supervivencia política pende de un hilo.

La crisis estalló tras una serie de derrotas electorales que evidenciaron el descontento ciudadano con las políticas del Gobierno, especialmente en materia económica y de servicios públicos. Streeting, responsable de la sanidad británica, había sido una de las caras visibles de las promesas laboristas en materia de NHS (Servicio Nacional de Salud), pero las dificultades presupuestarias y los retrasos acumulados parecen haber pasado factura también a su lealtad.

Presión interna

Por el momento, fuentes cercanas a Downing Street indican que Starmer no tiene intención de dimitir de forma inmediata, aunque la presión interna crece por momentos. Analistas coinciden en que las próximas semanas serán decisivas para determinar si el primer ministro logra estabilizar su posición o si el Partido Laborista se ve abocado a un proceso de liderazgo convulso que podría redefinir su rumbo político de cara a las próximas elecciones generales.

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