El expresidente ZP compartirá escenario con Sánchez en Valladolid mientras el caso Plus Ultra y las empresas de sus hijas le persiguen
En un acto de pura desesperación electoral, el PSOE ha sacado del baúl de los recuerdos a José Luis Rodríguez Zapatero para cerrar la campaña en Castilla y León. El viejo socialista, que ya intervino en León, Segovia y Ávila, subirá al escenario de la Cúpula del Milenio junto a Pedro Sánchez, el ministro Óscar Puente y el candidato Carlos Martínez.
El objetivo: aglutinar al votante de izquierda con el manido eslogan del ‘No a la Guerra’, ese mismo que usó en 2003 para retirarse de Irak y dejar a España en ridículo internacional.
Mientras Sánchez y su candidato hablan de “paz” y “progreso”, la realidad es otra. Zapatero llega rodeado de escándalos que ni el tiempo ni Ferraz han podido enterrar.
En el Senado admitió haber cobrado 70.000 euros anuales del conseguidor de Plus Ultra, la aerolínea chavista que recibió 53 millones de euros de rescate público bajo el Gobierno de Sánchez. Un dinero que, según las investigaciones, fluía mientras la compañía volaba en Falcon de PDVSA, con escalas en República Dominicana para ocultar los rastros. ¿Coincidencia? Para los españoles que pagan impuestos, no.
Pero la corrupción no se queda ahí. Zapatero reconoció también haber “enchufado” a sus hijas en su consultora Análisis Relevante, la misma que ha recibido contratos sospechosos mientras el padre pontificaba sobre ética y derechos humanos. Y no olvidemos los cobros directos de Venezuela: asesorías millonarias al régimen de Maduro, viajes opacos a Santo Domingo y una red de favores que huele a prevaricación desde hace años. Todo esto mientras el PSOE presume de “limpieza” y acusa a la derecha de “obsesión” con sus cejas.
Encuestas ajustadas
Castilla y León vota el domingo 15 de marzo y las encuestas internas del PSOE muestran empate técnico o ligera desventaja frente al PP, con VOX al acecho.
Ante el riesgo de otro batacazo como en Aragón o Extremadura, Ferraz recurre al “activo electoral indudable” que es Zapatero. El mismo que dejó a España en la peor crisis económica de su historia, que pactó con ETA y que ahora, quince años después, pretende movilizar con el ‘No a la Guerra’ mientras Irán arde y Trump vuelve a la Casa Blanca.
“Qué a gusto me quedé y qué tranquila tengo la conciencia”, repite Zapatero en cada mitin. Tranquila la conciencia, sí… pero llena de facturas de Maduro, rescates de Plus Ultra y empleos regalados a las hijas.
Corrupción PSOE
El PSOE, acorralado por los casos Koldo, Ábalos y la trama de las mascarillas, no encuentra mejor carta que este fantasma del pasado. Porque cuando la izquierda no tiene ideas, siempre recurre a Zapatero: el hombre que convirtió la corrupción en marca de fábrica y el ‘No a la Guerra’ en excusa para no defender nunca los intereses de España.
Los castellanoleoneses tienen la palabra el domingo. El planteamiento: optarán por el cambio real o caerán en la trampa nostálgica de un expresidente que solo trae recuerdos de crisis, mentiras y sobres. La historia, y las urnas, lo dirán.












