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‘Zorra’ o el “pegajoso ejercicio de ingeniería social de la izquierda”

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La canción es una “banalización de la violencia contra las niñas y una frivolidad de primer orden por parte de miembros del Gobierno”

Es el tema de las tertulias y los corrillos tanto en la calle como en los grandes medios de comunicación. La zorra de postal sigue generando mucho debate y ya abarca muchas esferas de nuestra sociedad.

Hoy nos hacemos eco de los más variados comentarios relativos a la canción ganadora del Benidorm Fest y que por tanto representará a España en Eurovisión. Y uno de ellos y que nos llama la atención es el del obispo de Alicante, Ignacio Munilla. En Radio María ha señalado que la canción Zorra es una expresión de “la crisis cultural” en España y considera que “chirría” que “la respuesta frente a la vejación a la mujer” sea “asumir esa vejación”.

“No me puedo creer que todos los movimientos feministas se puedan sentir representados en esta canción. Yo estoy convencido de que tiene que haber muchas personas con sensibilidad feminista a quienes les chirríe que la respuesta frente a la vejación a la mujer sea el que yo asumo esa vejación y me siento orgullosa de ella. Tú me has llamado zorra, bueno, pues ahora yo me voy a autoproclamar pero lo hago porque quiero y porque me dé la gana”. A su juicio, esto es “una expresión de no saber exactamente cómo custodiar la dignidad” de cada persona. “Nos autodestruimos queriendo reivindicarnos. Es curioso esto. Llegamos a destruir nuestra propia dignidad queriendo reivindicarnos”.

Al obispo, todo esto le recuerda a “aquel lema de la exministra de Igualdad: ‘Sola y borracha quiero llegar a casa‘” y se pregunta “por qué hay que ligar la pérdida de dignidad para reivindicar la dignidad”.

Lo mismo que Zorra, pero Maricón

En la tele, en los diversos programas de la jornada de ayer se hablaba y mucho de la canción del dúo Nebulossa. La presentadora Susana Griso hacía referencia en este terreno al movimiento LGTBI: “Yo me planteo este debate con la palabra ‘maricón’. ¿Qué pensaría la comunidad LGTBI si la canción fuese ‘maricón, maricón, maricón, eres un maricón’?”. Además, “se abre la veda para que los chavales y los niños cojan y llamen ‘zorra’ a la compañera de clase porque, total, hay una canción que va a Eurovisión utilizando ese lema”.

Silvia Carrasco, presidente de Feministas por Cataluña, considera que la canción es “una banalización de la violencia contra las niñas y una frivolidad de primer orden por parte de miembros del Gobierno”, ante lo cual la periodista le ha preguntado qué tiene que decirle a la ministra de Igualdad, que ha apoyado públicamente la candidatura de Zorra. “Que haga de ministra de Igualdad y que haga el favor de escuchar al movimiento feminista”.

Para la ministra, la canción representa muy bien a España

Y es que Ana Redondo, ministra de Igualdad, ha manifestado que Zorra “es una canción divertida, que rompe estereotipos, rompe moldes, rompe con el edadismo. En ese sentido, la cultura y en general la música tiene que ir un paso por delante”. Además, la ministra opina que la canción “representa muy bien a España”, ya que es una “demostración” de la “pluralidad” y “diversidad”. Esta claro, que ella se encuentra en el epicentro de la Sanchosfera.

No piensa lo mismo Maria Pombo, influencer y empresaria: “Bueno, es que ya sabemos que estamos muy modernos últimamente, o sea que ya no me sorprende nada”.

“Que me llamen puta no me empodera”

Tampoco la socialista Susana Díaz que también se aleja de la Sanchosfera nuevamente. Ha confesado que no le gusta que me llamen zorra “ni que mis hijos llamen zorra a su profe”. “Que no me lo vendan como un empoderamiento porque yo creo que empoderar a las mujeres es ponerles más ceros en sus nóminas, ponerles guarderías gratuitas, corresponsabilidad en las cargas familiares”, ha asegurado Díaz, añadiendo lo siguiente: “Que me llamen puta no me parece que me empodere porque por la misma conducta no le llaman al hombre puto”.

La periodista Carmen Morodo también se ha mostrado muy crítica con esta canción: “Lo que quieren decir es que nos empoderamos nosotras intentando cambiar el significado de una palabra y haciendo que una palabra ahora tenga otro significado positivo. Al contrario, nos lo estamos llamando a nosotras mismas“. “El empoderamiento tiene que ver en los sueldos, en la toma de decisiones en la visibilidad incluso esa escena de hipersexualidad va en contra de cualquier reivindicación feminista”.

“El que no está de acuerdo con Pedro Sánchez es facha”

No se ha quedado atrás Ana Rosa Quintana, que en su programa de ayer recalcó, en alusión a la Fachosfera, que “en España todo el que no está de acuerdo con Pedro Sánchez es facha“.

En ese mismo programa, Xavier Sardá generó cierta polémica cuando en el debate se hablaba sobre la canción: “¿Alguien de la mesa es gay? Entonces qué hacemos hablando de Eurovisión si no somos gays“.

Más allá de esta broma, en otro programa, la tertuliana Sonia Ferrer, manifestó que le “parece absurdo que el que te llamen zorra sea ’empoderante’… ¡Ya está bien, hasta aquí podíamos llegar!”. “Este discurso feminista de la letra tapado por una puesta en escena hipersexualidad anula, por supuesto, cualquier reivindicación feminista”.

La canción “es una porquería”

Y cerramos el zorreo de hoy con un breve resumen del artículo publicado por el periodista Luis Ventoso, que muy directo y sin pelas en la lengua ha dicho que la canción “es una porquería, porque musicalmente es flojísima, un chunda-chunda de tecno de verbena; con una letra que da vergüenza ajena en su cutrez supuestamente provocadora y una puesta en escena que se diría salida de la carroza más chabacana de los fastos arcoíris de Chueca”.

La letra de esta canción, dice Luis Ventoso, va “acorde a lo que nos predica desde el poder el progresismo obligatorio”. Y “todo resulta bastante petardo, por su mal gusto, su falta de ingenio y su nula calidad”.

La ingeniería social de la izquierda

Para el periodista, la España de Zorra “no es tan casual como puede parecer. Es una forma de ver la vida, promovida por el pegajoso ejercicio de ingeniería social de la izquierda, que al darse cuenta de su incapacidad en el frente económico y al anular toda apelación a lo trascendente ha abrazado otras causas para encubrir sus carencias, como un feminismo pasado de rosca, el catastrofismo climático o una inexplicable fascinación por la homosexualidad”.

Ventoso añade además que es lamentable que “la pareja que forma el grupo, perfectamente heterosexual en su cotidianidad, tenga que abrazar el culto LGTB para comerse un rosco con su (no) arte, como si ser homosexual supusiese un estatus superior, algo que la izquierda gobernante y sus intelectuales ya están promoviendo, al igual que las plataformas progresistas tipo Netflix”.

El periodista, en su columna de opinión, concluye de forma tajante: “El ejercicio de estupidización social que tiene en marcha la izquierda populista gobernante va dando sus frutos. Nos quieren frívolos, relativistas, hedonistas hasta el descerebre. Nos quieren zorrones empoderados. Nos quieren como una recua de horteras sin estilo ni criterio. Nos quieren manipulables. Y nada es casual”.

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