Un joven llamó a CCOO «sinvergüenzas comegambas» y recordó que «los mejores sindicalistas fueron los que mató Franco en Madrid»
En un claro intento de criminalizar el patriotismo español, el sindicato CCOO ha lanzado una acusación absurda y divisoria: llevar una pulsera con la bandera de España equivale a ser «militante de ultraderecha«.
Este disparate surge de un incidente menor en la Facultad de Relaciones Laborales de la Universidad de Granada (UGR), donde dos delegados de CCOO, en plena campaña electoral para las elecciones sindicales, fueron increpados por un joven estudiante.
Según el propio relato del sindicato, el joven les llamó «sinvergüenzas comegambas» y recordó que «los mejores sindicalistas de CCOO fueron los que mató Franco en Madrid», mientras mostraba una pulsera con los colores rojigualdos de nuestra bandera nacional.
Lejos de reflexionar sobre por qué un joven español podría sentir rechazo hacia un sindicato históricamente ligado a la izquierda radical, CCOO ha optado por atacar un símbolo que une a millones de españoles decentes y patriotas.
Bandera de ultraderecha
En su nota oficial, afirman que la pulsera es un «símbolo común entre militantes y simpatizantes de partidos de ultraderecha«, ignorando que la bandera de España representa la soberanía, la unidad y los valores constitucionales que tanto defienden los conservadores y liberales.
De esta manera, CCOO pretende estigmatizar a todo aquel que ama su país. Y este tipo de declaraciones solo alimentan la polarización que la izquierda ha impuesto en España, donde cualquier expresión de orgullo nacional es tachada de extremismo.
El secretario general de CCOO Granada, Daniel Mesa, ha exigido al Rectorado de la UGR que active la Comisión de Convivencia y elabore un plan para promover «valores democráticos» como la tolerancia. Pero, ¿dónde está la tolerancia en calificar de ultraderechista a quien porta la bandera que juran defender en la Constitución?
CCOO se victimiza
Fuentes universitarias consultadas señalan que el incidente fue breve y el joven se marchó rápidamente, sin que se produjera violencia alguna. Sin embargo, CCOO lo infla para victimizarse y presionar por más control ideológico en las aulas.
Este episodio no es aislado: refleja cómo sindicatos como CCOO, anclados en ideologías obsoletas, intentan silenciar voces disidentes a as de la izquierda radical.
La verdadera amenaza a la convivencia no viene de una pulsera patriótica, sino de quienes dividen a los españoles por motivos políticos. Por ello, muchos piden que las instituciones defiendan la libertad y el respeto a los símbolos nacionales, sin ceder ante presiones izquierdistas.
Si CCOO sigue por este camino, solo confirmará su desconexión con la España real, trabajadora y unida.












