Recargo del 15% sobre el precio final; afectará directamente a millones de familias españolas que luchan contra la inflación y los altos costes de la vida
En un nuevo acto de intervencionismo estatal disfrazado de ecologismo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decretado un impuesto adicional sobre la compra de televisores nuevos, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026.
Según lo publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), este gravamen supondrá un recargo del 15% sobre el precio final del aparato, afectando directamente a millones de familias españolas que ya luchan contra la inflación y los altos costes de vida. El pretexto es el de siempre: la ‘ecosostenibilidad inclusiva’. Compensar el supuesto «impacto ecológico» de la fabricación, el consumo energético y la gestión de residuos electrónicos. Una excusa más para saquear los bolsillos de los ciudadanos bajo el manto de la «sostenibilidad».
Este impuesto, progresivo y calculado en función del tamaño de la pantalla, la eficiencia energética y la vida útil estimada del dispositivo, no es más que otra imposición fiscal ‘eco’ sostenible que penaliza el progreso tecnológico y la libertad de elección del consumidor.
Objetivos climáticos
El Ejecutivo defiende que se alinea con los objetivos climáticos europeos y la estrategia de economía circular, incentivando la compra de aparatos más eficientes y reduciendo la «renovación acelerada» de electrónicos en los hogares. Pero, a estas alturas ya nadie cree, solo el borreguismo progre, realmente en estas falacias verdes.
Es evidente que se trata de un mecanismo para recaudar más fondos y financiar el derroche público, mientras se ignora el verdadero daño: el encarecimiento de productos esenciales para el ocio y la información familiar.
Agenda ideológica verde
Expertos conservadores y analistas económicos han calificado esta medida como un ataque frontal a la clase media. «El Gobierno socialista, obsesionado con su agenda ideológica verde, ignora que este tipo de impuestos solo benefician a las élites ecológicas y a las grandes corporaciones que pueden absorber los costes, mientras que las familias trabajadoras pagan el pato», declaró un portavoz de la oposición en el Congreso.
De hecho, un televisor de gama media, que hoy cuesta alrededor de 500 euros, podría ver su precio incrementado en 75 euros adicionales, un lujo que muchos no podrán permitirse en tiempos de crisis económica heredada de políticas izquierdistas.
No es la primera vez que Sánchez y su coalición progresista utilizan el ecologismo como coartada para subir impuestos. Recordemos el impuesto al diésel, las tasas sobre plásticos o las restricciones energéticas que han disparado las facturas de luz.
Estado paternalista
Esta nueva carga sobre los televisores solo agrava la situación, fomentando un Estado paternalista que decide por nosotros qué comprar y cómo vivir. En lugar de promover la innovación y la competitividad, se opta por el castigo fiscal, ahogando la economía real y beneficiando a burócratas en Bruselas.
La oposición liderada por VOX ha prometido derogar esta y otras medidas similares si llega al poder, defendiendo la libertad económica y el sentido común frente al dogmatismo verde.
Mientras tanto, los españoles deben prepararse para otro año de sacrificios innecesarios. Y las gentes normales de España se preguntan hasta cuándo toleraremos que el socialismo nos robe la prosperidad en nombre del planeta. Por eso, como nos demandan en LA BANDERA, es hora de rebelarse contra estas imposiciones y votar por un futuro sin cadenas fiscales.












