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La recaudación fiscal en España se dispara: Hacienda roza un 80% más de ingresos en diez años

Los españoles sufren una voracidad fiscal con todo tipo de impuestos

La percepción ciudadana es clara: muchos servicios públicos funcionan peor que hace una década. Basta con acudir a una oficina administrativa, un juzgado o un centro sanitario —normalmente con largas listas de espera— para comprobarlo. Incluso servicios municipales básicos, como la recogida de residuos, se han encarecido pese a mostrar un rendimiento desigual. Sin embargo, hay un dato que rompe esta lógica: el Estado recauda más impuestos que nunca.

Según los últimos datos disponibles, el Ministerio de Hacienda podría superar en 2025 los 325.000 millones de euros en ingresos fiscales, una cifra histórica que se confirmará de forma definitiva en enero de 2026.

Récord de ingresos tributarios en 2025

Entre enero y noviembre de 2025, la Agencia Tributaria ha ingresado 301.355 millones de euros, lo que supone un incremento del 10% respecto al mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, esto representa 27.362 millones adicionales recaudados en solo once meses.

Si se amplía la perspectiva temporal, el aumento resulta todavía más llamativo. En 2018, con los últimos Presupuestos Generales del Estado elaborados bajo el mandato de Cristóbal Montoro, la recaudación superó por primera vez los 200.000 millones, alcanzando los 208.685 millones de euros. En apenas siete años, los ingresos fiscales han crecido cerca de un 50%.

El contraste es mayor si se compara con 2015, cuando la recaudación fue de 181.965 millones de euros. En una década, Hacienda ha incrementado sus ingresos alrededor de un 78%.

¿Ha aumentado la riqueza al mismo ritmo?

La pregunta es inevitable: ¿han mejorado los servicios públicos o la riqueza real de los ciudadanos en proporción similar? El crecimiento del PIB no despeja todas las dudas. Entre 2015 y 2025, el Producto Interior Bruto habría aumentado en torno a un 50%, pero diversos analistas cuestionan hasta qué punto ese crecimiento se traduce en bienestar tangible.

Los ejemplos son recurrentes:

  • El precio de la vivienda ha pasado de menos de 1.500 euros por metro cuadrado a superar los 2.100 euros en 2025.

  • Los salarios reales apenas han crecido, con incrementos acumulados muy reducidos en comparación con el aumento del coste de la vida.

A esto se suma el crecimiento de la población: España ha pasado de 46,4 millones de habitantes en 2015 a más de 49,4 millones en 2025. Más población eleva el PIB y la recaudación, aunque también incrementa la presión sobre los servicios públicos y el mercado de la vivienda.

Más impuestos, no más empleo

España sigue liderando las tasas de paro general y juvenil en la Unión Europea. Si el empleo no crece al ritmo de la recaudación y el PIB no explica por sí solo este aumento, la causa principal señalada por muchos expertos es clara: la subida de impuestos, tanto directa como indirecta.

Pese a las promesas realizadas durante la pandemia de no incrementar la carga fiscal sobre la clase media y trabajadora, 2025 comenzó con el aumento o creación de nueve impuestos estatales, entre ellos:

  • El nuevo impuesto a la banca

  • Cambios en el IVA de los hidrocarburos

  • Eliminación de deducciones en el Impuesto de Sociedades

  • Subidas en el IRPF del ahorro para rentas altas

  • Recuperación del IVA en alimentos básicos y electricidad

El IRPF y la inflación: la subida silenciosa

No obstante, el mayor incremento fiscal no figura explícitamente en el BOE. Se trata de la llamada “progresividad en frío”, que se produce cuando el IRPF no se ajusta a la inflación. Con precios al alza durante la mayor parte del periodo 2015-2025, muchos contribuyentes han pasado a tramos superiores sin ganar más poder adquisitivo.

Según estimaciones de Funcas, esta falta de actualización del IRPF habría generado casi 9.750 millones de euros adicionales entre 2021 y 2024. El impacto ha sido especialmente notable en las rentas medias, con un sobrecoste medio de 458 euros por declarante, que aumenta si se suma el efecto del IVA.

La vivienda, una fuente clave de ingresos públicos

El encarecimiento del mercado inmobiliario también beneficia directamente a las Administraciones. Un informe del Instituto de Estudios Económicos señala que la vivienda genera más de 52.000 millones de euros anuales en impuestos, lo que equivale al 3,5% del PIB y cerca del 18% de toda la recaudación tributaria.

IVA, transmisiones patrimoniales, IRPF, IBI y plusvalías municipales convierten a la vivienda en una de las mayores fuentes de ingresos públicos, lo que explica —según algunos analistas— la escasa voluntad política de reducir su fiscalidad.

Pensiones, funcionarios y deuda: el gran gasto del Estado

El principal destino del dinero público no es la sanidad ni la educación, sino las pensiones. En 2025, la Seguridad Social superará los 215.000 millones de euros en pagos, obligando al Estado a transferir alrededor de 50.000 millones adicionales para cubrir el déficit del sistema.

A esto se suman:

  • El aumento salarial de los funcionarios pactado hasta 2028

  • El pago de una deuda pública que supera el 100% del PIB

  • El gasto asociado a políticas sociales y migratorias

Un modelo fiscal al límite

Según los críticos del actual modelo, esta estructura de gasto impide cualquier rebaja fiscal sin recortes significativos. El llamado “escudo social” se sostiene, en gran medida, gracias a una presión fiscal creciente sobre las clases medias, tanto vía impuestos directos como a través del coste de la vivienda y el consumo.

En definitiva, España recauda más que nunca, pero la pregunta sigue abierta: ¿reciben los ciudadanos servicios y oportunidades acordes con ese esfuerzo fiscal?

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