Saltar el contenido

Trump y Zelenski sellan un pacto en Florida: El fin de la guerra podría estar a la vuelta de la esquina

El escenario era Mar-a-Lago, el bastión de Donald Trump en Florida. Los protagonistas, dos hombres que tienen en sus manos el destino de Europa. Y el resultado, según las primeras declaraciones, es un avance diplomático que pocos esperaban tan pronto. Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, y Volodímir Zelenski, líder ucraniano, han salido de su reunión asegurando que la paz está «más cerca que nunca». Un giro de guion que podría cambiar el tablero mundial antes incluso de que Trump pise oficialmente el Despacho Oval en enero.

Zelenski, hábil estratega mediático, ha afirmado que existe un «90% de acuerdo» sobre el plan de paz propuesto por Washington. Incluso ha hablado de garantías de seguridad al 100%, la línea roja que Kiev no estaba dispuesta a cruzar. Por su parte, Trump, fiel a su estilo hiperbólico, calificó el encuentro de «excelente» y prometió acabar con el conflicto rápidamente. La sintonía, al menos ante las cámaras, es total.

La sombra de Putin en la sala

Pero en geopolítica, lo que no se dice es más importante que lo que se dice. Justo antes de recibir a Zelenski, Trump colgó el teléfono tras hablar con Vladímir Putin. Y no se cortó en elogiar al «zar» ruso frente al ucraniano, asegurando que Putin está «muy comprometido con la paz». ¿Realidad o táctica de negociación? Trump juega a dos bandas, presentándose como el único capaz de sentar a los dos enemigos en una mesa y obligarles a firmar.

Los puntos críticos siguen siendo heridas abiertas: el control del Donbás y, sobre todo, la central nuclear de Zaporiyia. Rusia no parece dispuesta a soltar sus conquistas territoriales fácilmente. La «paz» de la que habla Trump podría implicar concesiones dolorosas para Ucrania a cambio de esa seguridad «tipo OTAN» prometida. Es el precio del pragmatismo americano: la paz es prioritaria, la justicia, quizás secundaria.

Europa contiene la respiración

Mientras Florida decide el futuro, Europa observa desde la barrera, consciente de su irrelevancia militar. Si Trump logra cerrar este acuerdo, dejará en evidencia a una Unión Europea que ha gastado miles de millones sin lograr una solución diplomática. El impacto económico de una paz, aunque sea imperfecta, sería brutal: bajada de precios de energía, estabilidad en los mercados (que ya descuentan escenarios positivos en sus previsiones para 2026) y el fin de la incertidumbre en el flanco este.

2025 termina con la promesa de silencio de las armas. Veremos si 2026 trae la paz real o solo una tregua armada diseñada a medida de los intereses de las grandes potencias.

 

Deja tu respuesta