Si eres autónomo en España, sabes que enero es sinónimo de miedo. Miedo a la subida de la cuota, a los nuevos impuestos, a la letra pequeña del BOE. Este año, sin embargo, hay una «buena» noticia que en realidad es un alivio temporal: el Gobierno ha confirmado que las cuotas de la Seguridad Social para 2026 se mantendrán congeladas. Se aplicarán las mismas tablas que en 2025. No suben, pero tampoco bajan, lo que significa que el sistema de cotización por ingresos reales sigue plenamente vigente y apretando las tuercas a quien intenta levantar cabeza.
El sistema, pactado hace años y que se aplica progresivamente hasta 2032, divide a los autónomos en 15 tramos según sus rendimientos netos. La cuota mínima se queda en 200 euros al mes para quienes ganan menos de 670 euros (una miseria, si tenemos en cuenta que vivir con eso es imposible), y la máxima alcanza los 590 euros para quienes superan los 6.000 euros de beneficio. Entre medias, una escala de grises donde la mayoría de trabajadores por cuenta propia se deja una parte sustancial de su facturación solo en tener derecho a trabajar.
La tabla de la verdad
Es importante que repases dónde estás, porque recuerda que puedes (y debes) ajustar tu tramo cada dos meses para evitar sustos en la regularización del año siguiente. Si cotizas de menos, Hacienda te pedirá la diferencia de golpe. Si cotizas de más, te lo devolverán (tarde). Aquí tienes los tramos clave que seguirán vigentes en 2026:
- Beneficio <= 670€: Cuota de 200€.
- Beneficio 670€ – 900€: Cuota de 220€.
- Beneficio 1.700€ – 1.850€ (un sueldo medio): Cuota de 350€.
- Beneficio > 6.000€: Cuota de 590€.
¿Alivio o estancamiento?
Que las cuotas no suban es un respiro, sí, sobre todo en un año donde la inflación sigue mordiendo un 2,9% y los costes de suministros no dan tregua. Sin embargo, las asociaciones de autónomos como ATA recuerdan que este sistema sigue siendo imperfecto y castiga especialmente a la clase media emprendedora. Pagar 350 euros de cuota cuando ganas 1.700 euros limpios (sin contar IRPF, ni IVA, ni gastos imprevistos) supone un esfuerzo fiscal titánico comparado con otros países de Europa.
Para los nuevos emprendedores, la Comunidad de Madrid ha lanzado un salvavidas con ayudas de hasta 6.200 euros, pero el resto de mortales que ya llevan años peleando tendrán que conformarse con que, al menos por esta vez, el Estado no les meta la mano más hondo en el bolsillo. 2026 será un año de transición, esperando a ver qué sorpresas nos reserva el tramo final de la reforma en 2027.












