José Luis Quintana, delegado del Gobierno, acusado de comportamiento abusivo con presiones indebidas y generador de ambiente tóxico
Un nuevo capítulo de la decadencia que envuelve al PSOE. El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, líder regional del partido y sustituto del procesado Miguel Ángel Gallardo, ha sido denunciado por presunto acoso laboral.
Según publica ABC, trabajadores de la Delegación han presentado quejas formales contra este alto cargo socialista, acusándolo de un comportamiento abusivo que incluye presiones indebidas y un ambiente tóxico en el entorno laboral público.
Este caso es la gota que colma un vaso ya rebosante en un partido sumido en una crisis estructural. El denunciado ocupa un puesto clave tras la salida forzada de Gallardo, imputado en causas judiciales que han marcado el peor año del PSOE bajo el liderazgo de Pedro Sánchez.
Podredumbre socialista
Extremadura, tradicional feudo socialista, se convierte así en epicentro de un escándalo que refleja la podredumbre interna de un partido, el PSOE, que predica igualdad y respeto, pero tolera conductas intolerables en sus filas.
La situación global del PSOE es alarmante: 2025 ha sido un annus horribilis marcado por más de 80 cargos, familiares y amigos de Sánchez señalados en tramas de corrupción, desde mordidas en contratos públicos hasta presunta financiación ilegal y pagos en sobres.
Ex secretarios de Organización como José Luis Ábalos y Santos Cerdán han pasado por prisión, mientras un ‘Me Too’ interno ha destapado múltiples denuncias de acoso sexual en agrupaciones locales y federales. Casos como los de Leire Díez, el hermanísimo del presidente o Begoña Gómez han erosionado la credibilidad del Gobierno, dejando al PSOE en mínimos históricos según las encuestas: alrededor del 27-28% de intención de voto y apenas 109-110 escaños, lejos de la mayoría y con un desgaste que amenaza su supervivencia.
Acosadores y corruptos
Esta cascada de escándalos no solo revela hipocresía de un partido que se erige en defensor de los derechos laborales y de las mujeres, pero protege a presuntos acosadores y corruptos. También una crisis de valores que aleja a los votantes.
Mientras Sánchez se aferra al poder con pactos inestables, el PSOE se desangra, confirmando que su modelo de gestión ha fracasado estrepitosamente.












