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Un nigeriano arroja por la ventana a su compañera de piso el primer día del año

Tragedia en Villaverde: muerte cruel de Fátima, una joven peruana a manos de un nigeriano inmigrante que incumplía la Ley de Extranjería

Madrid amaneció el 2026 con la sombra de una de las muertes más crueles y evitables del año que acababa de terminar. Fátima, una joven peruana de 26 años con nacionalidad española, fue presuntamente lanzada al vacío desde un undécimo piso (casi 40 metros de altura) por uno de sus compañeros de piso, un nigeriano de 45 años, en plena madrugada del 31 de diciembre en la calle Santa Escolástica, barrio de Villaverde.

Según testigos que recoge ABC, la joven gritaba desesperadamente pidiendo auxilio mientras se aferraba al alféizar de la ventana de la cocina. Las marcas halladas por la Policía Científica confirman que luchó por su vida hasta el último instante, en un intento desesperado por no ser defenestrada. El impacto contra el asfalto fue mortal e instantáneo. La brutalidad del acto conmocionó a todo el vecindario.

Incumplía la Ley de Extranjería

El presunto autor, un inmigrante nigeriano sin antecedentes penales graves pero con señalamientos previos por incumplimientos de la Ley de Extranjería, convivía en la misma vivienda con otros dos compatriotas.

No existía relación sentimental entre ambos. Es decir, la Policía ya ha descartado que se trate de un crimen machista… Pero una discusión, posiblemente relacionada con problemas psiquiátricos de la víctima según fuentes policiales, terminó en esta barbarie. El hombre fue detenido horas después, cuando ya no se encontraba en el piso.

Multiculturalidad mal gestionada

Este terrible suceso, producido ya el 1 de enero de 2026, cierra el año 2025 con 31 homicidios dolosos en la Comunidad de Madrid, una cifra que vuelve a poner en evidencia los graves problemas de seguridad y convivencia en ciertos barrios de la capital, donde la multiculturalidad mal gestionada y la presencia de personas con situación irregular generan tensiones y episodios de violencia extrema.

Una vez más, nos encontramos ante un caso que demuestra que la permisividad con la inmigración irregular y la falta de controles efectivos terminan cobrándose vidas inocentes.

Mientras las autoridades investigan, muchos se preguntan: ¿cuánto más tendremos que soportar para que se pongan medidas reales de control y expulsión de quienes incumplen nuestras leyes?

Fátima ya no tendrá respuesta. Su muerte es el trágico precio de una política blanda que pone en riesgo a los españoles y a los inmigrantes legales que vienen a trabajar y a integrarse.

Un nuevo CASO AISLADO que te relatamos en LA BANDERA.

 

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