La Comisión Europea de Von der Leyen y la coalición entre populares y socialistas siguen permitiendo la avalancha migratoria
La inmigración ilegal en Europa volvió a superar cifras críticas en 2025. Más de 170.000 personas entraron de forma irregular en el continente, en un contexto marcado por la pasividad de la Comisión Europea y los acuerdos políticos entre populares y socialistas liderados por Ursula von der Leyen. Aunque el volumen total es inferior al descontrol vivido en 2024, los datos siguen evidenciando fronteras débiles y una presión migratoria constante que compromete la soberanía de los Estados europeos.
Según cifras conjuntas de ACNUR y FRONTEX, analizadas por LA GACETA, el fenómeno sigue concentrándose en determinadas rutas clave, con especial incidencia en el Mediterráneo.
Italia sigue siendo la principal puerta de entrada
El Mediterráneo central continúa como el principal foco de la inmigración ilegal. Italia encabeza el ranking con cerca de 67.000 llegadas, lo que representa aproximadamente el 39% del total europeo. A pesar de los esfuerzos del Gobierno de Giorgia Meloni, la presión sigue siendo elevada, aunque se consolida un descenso notable respecto al máximo histórico de más de 150.000 entradas registrado en 2023 y una estabilización frente a 2024.
Grecia mantiene cifras alarmantes en el Egeo
En segundo lugar se sitúa Grecia, con más de 46.000 entradas ilegales, alrededor del 27% del flujo total. Aunque la cifra es inferior a la del año anterior, las autoridades siguen alertando del papel de las mafias migratorias, que explotan cada punto vulnerable del mar Egeo para introducir personas en territorio europeo.
España, tercera en el ranking, con especial preocupación en Baleares
España ocupa el tercer puesto con más de 37.000 inmigrantes ilegales, el 22% del total. A pesar de un descenso general, el balance deja datos preocupantes. El aumento de llegadas a la Península y, especialmente, a Baleares marca un récord histórico: más de 7.300 entradas ilegales en 2025, una cifra nunca antes registrada.
FRONTEX advierte de que esta ruta podría convertirse en una de las más peligrosas del Mediterráneo, con un impacto desproporcionado sobre territorios insulares con recursos limitados. En Canarias, se contabilizaron más de 18.000 llegadas, cifras que recuerdan episodios críticos como la crisis de Arguineguín.
Descenso en los Balcanes y presión en las rutas del Este
La ruta de los Balcanes experimentó un descenso significativo, con cerca de 12.000 inmigrantes ilegales, lo que supone apenas el 7% del total. Por su parte, las rutas del Este, condicionadas por la guerra en Ucrania, sumaron casi 11.000 entradas, el 6% del conjunto europeo.
Aunque la mayoría corresponde a ciudadanos ucranianos, FRONTEX alerta de que las organizaciones criminales están utilizando esta vía para introducir migrantes procedentes de Somalia, Afganistán y Etiopía.
Ningún país queda al margen del problema
Chipre y Malta registraron 2.398 y 246 entradas ilegales, respectivamente. Aunque representan porcentajes reducidos (1,4% y 0,1%), confirman que ningún territorio europeo está completamente a salvo de la presión migratoria.
Conclusión: menos llegadas, pero mayor diversificación de rutas
El balance de 2025 muestra una ligera reducción de la inmigración ilegal en Europa, pero también revela nuevos focos de riesgo, como el aumento explosivo en Baleares y la creciente diversificación de las rutas utilizadas por las mafias. Sin un control efectivo de las fronteras exteriores, el problema no desaparece: simplemente cambia de forma.
Si Europa no adopta medidas firmes, 2026 podría traer un nuevo estallido migratorio en rutas que hoy ya muestran señales claras de saturación.












