Saltar el contenido

Entra en vigor la prohibición del comunismo en Polonia al considerarse contrario a la Constitución

«Su ideología vulnera la Constitución al basarse en principios totalitarios» afirmó el Tribunal Constitucional polaco

A partir del 1 de enero de 2026, entran en vigor en Polonia y la República Checa leyes que prohíben el comunismo y su propaganda, marcando un nuevo hito en la ruptura legal y simbólica con los regímenes totalitarios del siglo XX.

En Polonia, la medida llega tras una sentencia del Tribunal Constitucional que ordena la disolución inmediata del Partido Comunista y su eliminación del registro oficial de partidos políticos. El tribunal sostiene que la ideología comunista vulnera la Constitución, al basarse en principios totalitarios, comparables al nazismo y al fascismo. La decisión se fundamenta en un informe del Instituto de la Memoria Nacional, que acusa al partido de glorificar sistemas responsables de crímenes masivos y violaciones sistemáticas de los derechos humanos.

Aunque el Partido Comunista polaco no tenía representación parlamentaria ni influencia electoral en los últimos años, ha rechazado la sentencia y planea continuar sus actividades de manera extralegal, un riesgo que ahora podría conllevar sanciones penales. La nueva normativa permite a la Policía perseguir la difusión de la ideología comunista y el uso de sus símbolos, equiparando legalmente el comunismo con el nazismo.

En la República Checa, la reforma legal coloca al histórico Partido Comunista de Bohemia y Moravia en una situación crítica. La modificación de la ley sobre movimientos que atentan contra los derechos y libertades fundamentales incorpora explícitamente al comunismo como una ideología cuya fundación, apoyo o propaganda puede ser perseguida judicialmente. Hasta ahora, la legislación mencionaba de forma general los movimientos totalitarios, sin referirse directamente al comunismo.

La medida afecta a un partido debilitado, que quedó fuera del Parlamento checo por segunda vez consecutiva, incluso tras formar coalición con un Partido Socialdemócrata también en declive. Ante este escenario, los dirigentes comunistas consideran cambios estratégicos, como modificar el nombre de la formación, para asegurar su continuidad legal.

Con estas decisiones, Polonia y la República Checa refuerzan un marco legal que restringe la propaganda comunista, equiparando jurídicamente todos los totalitarismos del siglo XX y generando un debate sobre los límites de la memoria histórica, la libertad ideológica y la reconciliación con el pasado en Europa Central.

Deja tu respuesta