Interior se niega a disolver la concentración ilegal de los antisistema cerca del embalse del Cenajo, aunque perpetraron agresiones contra los agentes
El descontrol permitido por el Gobierno atrae fiesteros antisistema de toda Europa. Los participantes en la rave ilegal de Albacete, que se instalaron en el entorno del embalse del Cenajo entre los términos de Férez y HellÃn, amenazan con seguir la juerga varios dÃas más, hasta relles.
Los enemigos de la higiene congregaron a cerca de un millar de afines junto a un número similar de vehÃculos, muchos de ellos caravanas y furgonetas que llegaron desde paÃses como Francia y Dinamarca. Las fuerzas de seguridad detectaron los primeros movimientos durante la noche del martes 30 de diciembre, cuando intentaron bloquear el acceso en El Cenajo, pero los asistentes desviaron su ruta hacia Tobarra para continuar la celebración sin autorización.
Los violentos atacaron impunemente a la Guardia Civil
Los agentes de la Guardia Civil, que desplegaron un dispositivo preventivo desde la semana anterior al conocer la convocatoria europea para fin de año, enfrentaron ataques violentos que resultaron en una decena de heridos y vehÃculos destrozados.
Los antisistema apedrearon a los guardias «salvajemente por la cara y todo el cuerpo para entrar» al paraje, donde la fiesta prosiguió con total impunidad mientras los agentes proporcionaban seguridad externa.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles denunció que el incidente reflejó el «abandono institucional y la falta de medios» en el cuerpo, al que negaron el reconocimiento como profesión de riesgo, y concluyó que «la seguridad de los pueblos de España está hoy mermada porque cientos de agentes están bloqueados en un pantano vigilando una fiesta ilegal».
Ante la desidia de Interior, los fiesteros siguen la juerga
Refuerzos adicionales, como módulos de intervención rápida de los Grupos de Reserva y Seguridad de Valencia y Sevilla, junto a unidades de Seguridad Ciudadana de Albacete, Murcia, Madrid y Castilla-La Mancha, llegaron para contener la situación, aunque no lograron frenar la asistencia masiva que desbordó los controles iniciales.
Cerca de 300 guardias civiles rodearon el área, donde los cientos de participantes amenazaron con prolongar el evento hasta el dÃa de Reyes, el 6 de enero, a pesar de la presión policial que mantuvo la vigilancia constante desde el inicio de la fiesta ilegal en HellÃn. La falta de previsión dejó desprotegidas otras zonas, ya que los recursos se concentraron en este punto remoto mientras la celebración continuaba ininterrumpida desde el 30 de diciembre.












