La PolicÃa Nacional liberó al hombre en Llissá de Munt tras descubrirlo en condiciones infrahumanas; trabajaba gratis a cambio de sobras
La PolicÃa Nacional liberó el pasado 16 de diciembre a un hombre, emigrante ilegal pakistanÃ, que permaneció ocho meses secuestrado en un restaurante de kebab propiedad de un compatriota en Llissá de Munt, Barcelona.
Los agentes detuvieron al propietario del local, también de origen pakistanÃ, después de detectar indicios claros de detención ilegal durante controles habituales sobre extranjerÃa y derechos laborales. La vÃctima trabajaba trece horas diarias sin descanso ni vacaciones, recibÃa golpes e insultos y dormÃa en un espacio insalubre a cambio únicamente de comida sobrante.
Golpes, insultos y amenazas
Según recoge ABC, El hombre llegó de forma irregular a España diez meses antes y llevaba ocho meses atrapado en el establecimiento. El dueño le prometió inicialmente un contrato para regularizar su situación, pero después exigió 10.000 euros a cambio. Además, lo amenazaba con graves problemas si abandonaba el local.
El Caso, medio que averiguó la nacionalidad de los implicados precisa que el secuestrador advertÃa a la vÃctima que «si salÃa a la calle podÃa tener problemas con la policÃa y acabar expulsado del paÃs». Por las noches cerraba el restaurante con llave, lo que impedÃa cualquier posibilidad de huida.
La vÃctima explicó a los agentes que sabÃa que su situación era irregular e ilegal, pero que no podÃa hacer nada, que necesitaba el trabajo y no tenÃa otra forma de sobrevivir. Añadió que, al menos, de esta manera tenÃa un lugar donde dormir y un plato sobre la mesa.
Cuando se quejaba de la higiene, el dueño le decÃa que ‘no le atacarÃa ninguna rata’
Cuando pedÃa ropa para el invierno, el jefe respondÃa que «no, que tampoco morirÃa del frÃo». Si se quejaba de la higiene, le contestaba que «no le atacarÃa ninguna rata». El trato incluÃa insultos y golpes cada vez que consideraba que el trabajo no se realizaba correctamente. La vÃctima dormÃa en la trastienda en condiciones de pésima salubridad, sin contrato ni alta en la Seguridad Social.
Tras la intervención policial, liberaron al hombre y lo pusieron a disposición de servicios sociales, donde recibió la asistencia necesaria. El caso supera la mera explotación laboral y el detenido se encuentra a disposición judicial por posible detención ilegal.











