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Los hombres estadounidenses huyen de la izquierda

Encuestas revelan una fuga masiva de hombres estadounidenses al partido republicano, mientras desde el partido demócrata luchan por recuperarlos

El Partido Demócrata está perdiendo masivamente a los votantes masculinos en Estados Unidos, especialmente a los más jóvenes, que migran hacia los republicanos en proporciones no vistas en generaciones. No se trata de un fenómeno pasajero, sino de un abandono estructural de los hombres estadounidenses aparentemente definitivo.

Según un artículo del diario The Hill, firmado por John Mac Ghlionn, los hombres abandonan las instituciones que históricamente sostuvieron al partido: sindicatos, universidades progresistas y una izquierda que antes les hablaba de igual a igual, pero hoy les habla con superioridad para corregirlos o reeducarlos.

Trataron la masculinidad tradicional como una enfermedad

El problema de fondo, según el artículo es que el partido Demócrata lleva años patologizando la masculinidad tradicional —fuerza, competencia, autosuficiencia, instinto protector— y espera que los propios criminalizados se lo agradezcan.

Hubo una época en que los demócratas encarnaban esa masculinidad sin proclamarla: Roosevelt con determinación, Truman con franqueza, Kennedy con vigor, Clinton con carisma dominante, Obama con autoridad serena. Todos hablaban de deber, sacrificio y resolución. Con el tiempo, esas virtudes fueron reinterpretadas como tóxicas o primitivas. Lo que antes se honraba —el trabajador, el proveedor, el protector— pasó a ser objeto de burla o análisis académico.

Fracaso de las campañas izquierdistas para revertir la fuga de votantes

Las estrategias demócratas para recuperarlos han sido un fracaso rotundo: campañas millonarias con influencers, podcasts, anuncios en gimnasios y mensajes forzados sobre “masculinidad sana” o “asuntos de la mesa de la cocina”.

Según el artículo, esa artificiosidad de marketing barato generó también rechazo, porque los hombres prefieren que les hablen claro y sin condescendencia. El demócrata actual proyecta amabilidad corporativa más que liderazgo, una especie de coaching amable, pero olvidable, que ofrece diálogo y “cuidado comunitario” cuando muchos hombres buscan competencia.

Finalmente, el autor señala que recuperar a los hombres exige mucho más que asesores y hashtags, pero los demócratas confunden visibilidad con conexión y creen que un clip viral o un meme afortunado compensa décadas de desdén.

‘El partido que dice querer reconectar con los hombres parece diseñado por quien nunca conoció uno de verdad’

En contraste con los izquierdistas, subraya Mac Ghlionn, los conservadores como Trump hablan un lenguaje crudo pero reconocible: trabajo, orgullo, protección, deber. No tratan el instinto masculino como enfermedad, sino como fuerza legítima, advierte el periodista.

Por el contrario, el partido demócrata izquierdista, que convocaba a formar parte de algo mayor —familia, clase trabajadora, nación— hoy se burla de la fe, la disciplina, la paternidad responsable y la lealtad. Por tanto, concluye el artículo, mientras los izquierdista del Partido Demócrata persistan en esa línea, los hombres seguirán yendo hacia donde les hablan sin gestionarlos, sin psicoanalizarlos y sin pedirles perdón por existir.

«La ironía es dura: el partido que dice querer reconectar con los hombres parece diseñado por quien nunca ha conocido a uno de verdad. Convirtieron la política en terapia interminable y ahora se preguntan por qué los hombres no acuden a la sesión», zanja el autor.

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