El secretario de Estado de Estados Unidos ha sido entrevistado en la cadena NBC
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha afirmado que su país no mantiene una guerra contra Venezuela, y ha aclarado que las acciones recientes de Washington están dirigidas principalmente contra el narcotráfico internacional. En este contexto, defendió la necesidad de impulsar una transición política en Venezuela que beneficie tanto a los venezolanos como a los intereses estadounidenses.
En una entrevista concedida este domingo a la cadena NBC, Rubio habló un día después de la operación militar en territorio venezolano que concluyó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. El jefe de la diplomacia estadounidense subrayó que la política exterior de su país busca estabilidad regional y seguridad nacional.
Rubio confirmó que Estados Unidos continuará interceptando embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe si estas intentan llegar a su territorio. Además, aseguró que seguirán incautando buques sancionados, incluidos petroleros retenidos frente a las costas venezolanas en los últimos meses por orden judicial.
El secretario de Estado también respaldó el plan del presidente Donald Trump para liderar el proceso de transición política tras la salida de Maduro del poder. Según Rubio, orientar el futuro de Venezuela en una dirección concreta es clave no solo para mejorar la vida de su población, sino también para proteger los intereses estratégicos de Estados Unidos.
“Un futuro más próspero para Venezuela contribuiría a la estabilidad de toda la región y fortalecería el entorno geopolítico del continente”, señaló Rubio, aludiendo a la importancia de la cooperación hemisférica.
En relación con la situación política interna, Rubio apuntó que el actual gobierno venezolano aún tiene margen para rectificar, aunque pidió ser realistas sobre el escenario inmediato. Elogió a María Corina Machado, a quien describió como una figura destacada de la oposición y con la que mantiene una relación de años, pero advirtió que el movimiento opositor enfrenta limitaciones de tiempo y contexto.
El jefe de la diplomacia estadounidense reveló que Washington ya trabaja en un calendario de transición, con hitos clave previstos para las próximas dos o tres semanas. Asimismo, expresó su esperanza de que, con Maduro fuera del panorama político, se pueda avanzar hacia una mejora en las relaciones con las autoridades actuales en Venezuela.
Finalmente, Rubio evitó pronunciarse sobre una posible operación militar en Cuba, aunque dejó claro que el gobierno cubano representa “un gran problema” para Estados Unidos. Sin ofrecer detalles sobre los próximos pasos, reiteró que la postura crítica de Washington hacia La Habana es bien conocida, recordando además su origen cubano.












