A pesar de los 29 muertos y más de 1.200 detenidos, las fuerzas de seguridad no consiguen detener la escalada de manifestaciones
Mientras occidente mantenía la vista en el Caribe durante el derrocamiento de Maduro, en Irán estalló un alzamiento popular contra la teocracia islámica, régimen también colaborador en el chavismo e igualmente enemigo mortal de las democracias occidentales. El balance provisional de los primeros nueve días de protestas en Irán es de 29 muertos y más de 1.200 detenidos, según la HRANA (Human Rights Activists News Agency).
El régimen teocrático intentó sofocar el movimiento con mayor presencia de fuerzas de seguridad, pero las protestas y las huelgas persistieron. En el corazón de Teherán, las protestas masivas regresaron al bazar histórico, donde las fuerzas de seguridad dispararon gases lacrimógenos contra los manifestantes antigubernamentales, un acto que intensificó el conflicto en la capital iraní y que se extendió hasta la ciudad santa de Mashhad.
Las autoridades lanzaron gases lacrimógenos dentro del Hospital Sina, de Teherán, según videos que testigos enviaron, aunque el oficina de relaciones públicas de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán afirmó que los gases llegaron al hospital de manera no intencional durante los enfrentamientos en las calles adyacentes, un incidente que generó mayor indignación entre la población local.
‘Este es el año de la sangre’
En otras regiones, los manifestantes salieron a las calles en Abdanan, en la provincia de Ilam, donde corearon “Muerte a Khamenei” y “Este es el año de la sangre, Seyed Ali (Khamenei) será derrocado”, mientras que en Yazdanshahr, en la provincia de Isfahán, se escucharon disparos y las fuerzas desplegaron vehículos militares para atacar y golpear a la gente, según relatos de testigos.
Según informa el principal medio del exilio, Iran International, los tenderos del mercado de muebles Delavaran en Teherán cerraron sus tiendas en huelga, y las protestas ganaron impulso en Mashhad con gases lacrimógenos de la policía como respuesta.
Las huelgas y enfrentamientos se extienden por el país
Siete partidos de oposición kurdos iraníes emitieron una llamada conjunta para una huelga general el próximo jueves, en apoyo a las protestas nacionales y en condena a lo que describieron como los “crímenes del régimen en Kermanshah, Ilam y Lorestan”.
El movimiento que unió a organizaciones como el Partido Democrático del Kurdistán de Irán y el Partido Komala del Kurdistán Iraní, instó a todas las entidades políticas y civiles a adoptar una postura unida contra el régimen de la República Islámica.
Qatar contactó a Teherán y Washington para apoyar cualquier diálogo que previniera la escalada, advirtió el portavoz del ministerio de exteriores qatarí Majed Al Ansari, quien señaló que cualquier escalada amenazaría la estabilidad regional e internacional.
‘Este miserable régimen debe irse’
Aunque el tono oficial se suavizó a principios de año en medios oficiales, que incluso reconocieron el derecho de manifestación, surgieron indicios preocupantes que recoge el citado medio opositor: reemplazaron al subjefe de la Guardia Revolucionaria por Ahmad Vahidi, conocido por métodos más duros y lealtad absoluta al líder supremo Ali Khamenei.
Los disturbios comenzaron el domingo, 28 de diciembre, cuando comerciantes y tenderos salieron a las calles para protestar contra la inflación descontrolada, el alto desempleo y la fuerte caída del rial iraní, que perdió cerca de la mitad de su valor en 2025.
El jueves 1 de enero de 2026 y el régimen ordenó abrir fuego contra los manifestantes. El canal Fox News recogió choques violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que se extendieron por Teherán y numerosas ciudades provinciales.
Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, declaró: «El levantamiento de cuatro días por parte de comerciantes, estudiantes y otros sectores de la sociedad señala la determinación del pueblo iraní de liberarse de la tiranía religiosa».
«La palabra final la dicen en las calles el pueblo y la juventud rebelde, aquellos que no tienen nada más que perder. Este miserable régimen debe irse» añadió.











