El presidente del Gobierno alega que el único objetivo de EE.UU. es “apropiarse de los recursos naturales” del país caribeño
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intensificado sus críticas contra Donald Trump tras la exitosa operación militar estadounidense que ha puesto fin, a priori, a la dictadura chavista en Venezuela, capturando a Nicolás Maduro y abriendo la puerta a una transición democrática.
Desde París, donde asistió a una reunión sobre Ucrania, Sánchez calificó la intervención como un precedente “terrible y muy peligroso”. Alega que el único objetivo de EE.UU. es “apropiarse de los recursos naturales” del país caribeño.
Pero esta postura del líder socialista contrasta con la realidad. La acción de Trump ha derrocado a un régimen narcoterrorista responsable de la mayor crisis humanitaria de América Latina, con millones de venezolanos huyendo de la miseria, la represión y el hambre bajo Maduro.
Sánchez quiere mediar en Venezuela
Mientras Delcy Rodríguez, heredera del chavismo, jura como presidenta interina y colabora con Washington para estabilizar el país, Sánchez anuncia que hablará con ambos bandos, el opositor Edmundo González y la chavista Rodríguez, para posicionar a España como “mediador” en unas futuras elecciones libres.
Las palabras de Sánchez son una defensa velada de los aliados ideológicos del PSOE en el régimen bolivariano, ignorando las acusaciones de narcotráfico contra Maduro y el sufrimiento del pueblo venezolano.
Trump, por su parte, ha descartado elecciones inmediatas hasta restaurar el orden y ha designado a figuras como Marco Rubio para supervisar la transición, priorizando la seguridad y la reactivación económica, incluido el control temporal de la industria petrolera para beneficiar a los venezolanos.
Operación «espectacular»
La operación, calificada por Trump como “espectacular”, ha sido celebrada por la oposición democrática y miles de exiliados, que ven en ella el fin de dos décadas de tiranía.
En España, voces conservadoras, especialmente desde VOX, aplauden la valentía de EE.UU. por actuar donde la comunidad internacional falló, mientras Sánchez opta por equiparar la liberación con “invasiones por petróleo”, evocando un antiamericanismo caduco que choca con los intereses de la democracia global.
Esta polémica revela las divisiones ideológicas: mientras Trump actúa con decisión contra dictadores, el Gobierno español prioriza el multilateralismo ineficaz, dejando en evidencia su tibieza ante regímenes autoritarios de izquierda.












