España comienza 2026 con una noticia que parecía imposible hace solo un año: el fantasma de la sequía se aleja. Los datos oficiales actualizados a 7 de enero confirman un milagro hídrico invernal. Los embalses españoles acumulan 31.546 hectómetros cúbicos de agua, situándose al 56,29% de su capacidad total. Esta cifra no solo mejora sustancialmente el 51,46% registrado en estas mismas fechas de 2025, sino que logra algo histórico: superar la media de los últimos diez años (49,07%).
Las lluvias recientes han dado un respiro vital a cuencas tradicionalmente asfixiadas. El caso de Cataluña es paradigmático, alcanzando un 75,38% de reserva, una recuperación espectacular tras años de restricciones. Sin embargo, no todo el mapa está en verde: la cuenca del Segura sigue en situación crítica, apenas rozando el 27,70%. Pese a la euforia de los datos generales, los expertos piden prudencia: el agua es un recurso finito y el cambio climático promete ciclos cada vez más extremos.

La recuperación rompe una década de anomalía climática
El dato más relevante no es solo el nivel actual de los embalses, sino el cambio de tendencia que confirma. España llevaba años encadenando inviernos secos que dejaban las reservas sistemáticamente por debajo de la media histórica. Superar el promedio de la última década en pleno mes de enero supone un punto de inflexión que no se veía desde antes de la gran sequía estructural. Para la gestión hídrica, este arranque de 2026 ofrece margen de planificación y reduce la presión inmediata sobre el consumo urbano y agrícola.
El alivio no garantiza el final de las restricciones
Pese a la mejora generalizada, los técnicos recuerdan que un buen invierno no corrige por sí solo un problema estructural. Cuencas como la del Segura o algunas zonas del sur peninsular siguen en niveles muy delicados, y cualquier primavera seca podría volver a tensar el sistema. La recuperación actual es una oportunidad, no una solución definitiva: sin inversiones en infraestructuras, reutilización y planificación a largo plazo, el riesgo de volver a escenarios críticos sigue estando sobre la mesa.












