La inseguridad importada golpea: «La culpa la tiene el Gobierno de Sánchez; los magrebíes fomentan el racismo y tengo miedo de salir sola con mi hijo
Dos inmigrantes de origen magrebí han sido enviados a prisión provisional por intentar asesinar a un hombre en la terraza de un bar en Puerto de Mazarrón.
Los agresores, identificados como A. H. y M. J., ambos de origen magrebí, atacaron por sorpresa a la víctima con cuchillos, propinándole puñaladas en la cabeza, cuello y espalda. El ataque, ocurrido de madrugada, incluyó el uso de spray de pimienta y un forcejeo violento, dejando al herido con heridas graves que requirieron sutura inmediata.
Uno de los detenidos había quebrantado una orden judicial de alejamiento contra la víctima por conflictos previos, lo que agrava la reincidencia.
La Guardia Civil actuó con rapidez, deteniendo a los sospechosos al día siguiente gracias a testimonios y pruebas. El juez ha decretado prisión por intento de homicidio, destacando el riesgo de reiteración delictiva.
Este salvaje episodio no es aislado. Fuentes locales, como una camarera de la zona, denuncian el aumento de la inseguridad debido a la masiva presencia de inmigrantes del Magreb: «La culpa la tiene el Gobierno de Sánchez; los magrebíes fomentan el racismo y tengo miedo de salir sola con mi hijo«.
Bandas de magrebíes enfrentadas
En Mazarrón, bandas magrebíes se enfrentan en ajustes de cuentas violentos, como el reciente caso de un apuñalamiento por venganza entre clanes delincuentes, según revelan imágenes de seguridad.
La Región de Murcia sufre un repunte alarmante de delitos vinculados a la inmigración descontrolada: palizas brutales, robos con violencia y apuñalamientos protagonizados por magrebíes reincidentes inundan las crónicas. Mientras el Ejecutivo socialista abre las puertas a la inmigración ilegal, los españoles pagan el precio con miedo en las calles.
Por ello, como recalca VOX, es hora de exigir control fronterizo estricto, deportaciones inmediatas y prioridad para la seguridad de los ciudadanos nacionales. Porque España no puede seguir siendo el paraíso de la delincuencia importada.












