Nuevo acto de sumisión del Sanchismo a los independentistas catalanes que enrojece a casi todo el resto de comunidades autónomas
Es un nuevo acto de sumisión al independentismo catalán, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ha sellado hoy en Moncloa un acuerdo de financiación privilegiada para Cataluña con el líder de ERC, Oriol Junqueras.
Este pacto, que muchos ven como un chantaje disfrazado de diálogo, otorga a la Generalidad un régimen fiscal especial que permite recaudar y gestionar impuestos de forma autónoma, rompiendo el principio de solidaridad interterritorial que ha sostenido la España constitucional durante décadas.
Las consecuencias para el resto de comunidades autónomas son devastadoras: un agujero en las arcas públicas que podría superar los 2.000 millones de euros anuales, según expertos, y un precedente que fomenta el egoísmo regional a costa del bien común.
El acuerdo, negociado en secreto y anunciado con pompa socialista, incluye la condonación de parte de la deuda catalana y un aumento significativo en las transferencias del Estado, todo ello sin contrapartidas reales para frenar el separatismo.
Fuentes del Partido Popular han calificado el pacto como «un atraco a mano armada contra los españoles de bien», argumentando que Cataluña, ya una de las regiones más ricas, recibirá un trato de favor mientras comunidades como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha ven recortados sus recursos para infraestructuras vitales. «Sánchez está vendiendo España a pedazos para aferrarse al poder».
Repercusiones para Pilar Alegría
Pero las repercusiones no se limitan al ámbito nacional. En Aragón, donde el PSOE quiere gobernar con Pilar Alegría, el pacto ha caído como una bomba. Alegría se enfrenta ahora a un vendaval de críticas internas y externas.
Líderes locales del PSOE aragonés admiten en privado que este «regalo» a Cataluña erosiona la credibilidad del partido en una comunidad que ha luchado históricamente por una financiación justa y equitativa. «Aragón no es Cataluña, pero Sánchez nos trata como ciudadanos de segunda«, lamentó un militante socialista anónimo, reflejando el malestar creciente.
Con las elecciones autonómicas en el horizonte, el PSOE de Aragón ve cómo su base electoral se resquebraja. Encuestas internas indican una caída de hasta 10 puntos en intención de voto, beneficiando al PP y sobre todo a VOX, que capitalizan el resentimiento contra el «centralismo catalanista» impuesto desde Moncloa.
Irrelevancia económica de Aragón
Pilar Alegría, que lidera la candidatura socialista en la región, ahora debe lidiar con rebeliones internas: varios alcaldes y diputados aragoneses, de forma velada, que este pacto «condena a Aragón a la irrelevancia económica«.
Expertos económicos advierten de que el acuerdo no solo desequilibra el sistema de financiación autonómica, sino que podría disparar el déficit nacional, obligando a subidas de impuestos en el resto de España para compensar el «agujero catalán«. «Es el triunfo del separatismo sobre la unidad nacional», resumió un analista de FAES.
Mientras Junqueras celebra en Barcelona lo que califica como «un paso hacia la soberanía fiscal», Sánchez ignora las voces de alarma desde comunidades leales a la Constitución.
Este pacto, el enésimo guiño del PSOE a los independentistas de Cataluña para mantener la coalición de gobierno, pone en evidencia la debilidad de un Ejecutivo sostenido por muletas separatistas. Para el resto de España, las consecuencias son claras: más desigualdad, menos solidaridad y un futuro incierto.
En Aragón, Pilar Alegría y su partido pagan el precio de la traición sanchista, con unas elecciones que podrían marcar el fin de una era para el socialismo en la región.












