Un operario naval gallego de 60 años, empleado civil en la patrullera Río Tajo de la Guardia Civil, perdió la vida por atender un cayuco
Se trata de un nuevo episodio que pone de manifiesto los riesgos asumidos por los españoles en la gestión de la crisis migratoria… Un operario naval gallego de 60 años, empleado civil en la patrullera oceánica Río Tajo de la Guardia Civil, perdió la vida durante una maniobra de atraque en el puerto de San Sebastián de La Gomera.
El hombre gallego, natural de Ferrolterra y trabajador de la empresa privada Gauzón Ibérica, sufrió un desvanecimiento repentino que le provocó una caída fatal, golpeándose la cabeza contra la cubierta del buque.
Tras rescatar un cayuco
El incidente ocurrió tras participar en el rescate de un cayuco con 143 inmigrantes irregulares subsaharianos, en una operación donde también se registró la muerte de uno de los ocupantes de la embarcación precaria.
A pesar de los esfuerzos médicos inmediatos, el marinero no pudo ser salvado y falleció en el hospital de la isla. La Guardia Civil ha expresado su profundo pésame, destacando la «entrega y dedicación» de este profesional que apoyaba las labores del Instituto Armado.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha emitido un comunicado lamentando el accidente del marinero gallego y trasladando sus condolencias. La organización ha señalado que permanecerán a la espera de que la Policía Judicial y la Inspección de Trabajo aclaren las circunstancias exactas del suceso mediante la investigación correspondiente.
La Benemérita también ha expresado su más sentido pésame a los familiares, seres queridos y compañeros del fallecido, manifestando gratitud por su entrega y dedicación.
Alto coste humano
Este suceso evidencia una vez más el alto coste humano que soporta España en la frontera sur de Europa. Mientras las fuerzas de seguridad y civiles españoles arriesgan sus vidas en rescates en alta mar, la avalancha de inmigración ilegal procedente de África sigue generando tragedias.
Aunque en 2025 se registró una caída del 62% en las llegadas a Canarias gracias a acuerdos con países de origen como Mauritania y Senegal, la ruta atlántica continúa siendo una de las más mortíferas del mundo, con miles de personas jugándose la vida en embarcaciones inadecuadas.
Nuestros héroes anónimos, como este marinero gallego, merecen que su sacrificio impulse un cambio decisivo para proteger la soberanía y seguridad de España.












