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‘Directo a la gente’ se hunde en audiencias ante el sesgo izquierdista de TVE

TVE trató la actualidad con un enfoque claramente antiamericano y prochavista, ignorando las atrocidades del dictador socialista

La última apuesta de Televisión Española (TVE), el programa ‘Directo a la gente’, se estrenó con un rotundo fracaso que confirma lo que muchos sospechaban: la televisión pública, bajo el control del Sanchismo, está desconectada de la realidad de los españoles y solo sirve para propagar propaganda izquierdista a costa del dinero de todos.

El espacio, emitido en La 1 durante cuatro interminables horas, apenas logró un miserable 6,9% de cuota de pantalla y 602.000 espectadores, quedando en cuarto lugar y superado incluso por una película en Cuatro.

Mientras ‘El Desafío’ en Antena 3 arrasaba con un 17% y más de 1,5 millones de espectadores, este bodrio público se hundió, demostrando que los ciudadanos rechazan el adoctrinamiento progresista que TVE impone. Y es que bajo la presidencia de José Pablo López, un fiel al régimen de Pedro Sánchez, RTVE se ha convertido en un pozo sin fondo de sesgo y derroche.

Prochavista TVE

El programa, que fusiona elementos de ‘Directo al grano’ y ‘Malas lenguas’, pretendía analizar la actualidad, pero en realidad sirvió para blanquear narrativas izquierdistas. Temas como el supuesto «ataque» de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro para su juicio en Nueva York fueron tratados con un enfoque claramente antiamericano y prochavista, ignorando las atrocidades del dictador socialista.

Imparcialidad fingida

Esta imparcialidad fingida no engaña a nadie: es puro apoyo al Sanchismo, que ve en Maduro un aliado ideológico. TVE ignora las preocupaciones reales de los españoles, como la inflación galopante o la inmigración descontrolada, para priorizar agendas globalistas.

Y qué decir de sus presentadores, Marta Flich y Gonzalo Miró, dos iconos del progresismo radical. Flich, conocida por su activismo feminista extremo y su defensa a ultranza de las políticas de Sánchez, inyecta veneno ideológico en cada intervención.

Periodismo militante

Miró, hijo de la socialista Pilar Miró, hereda el legado de la izquierda caviar y se dedica a pontificar desde su pedestal privilegiado, sin conexión con la España real. Ambos representan lo peor del periodismo militante: sesgado, elitista y alejado de la objetividad. No es casualidad que el público les dé la espalda; los españoles demandan información veraz, no propaganda subvencionada.

Este pinchazo en audiencias es un golpe merecido a TVE. Y como señalan expertos en audiencias, es hora de despolitizar la televisión pública, acabar con el control sanchista y devolverla a los ciudadanos.

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