El mapa turístico del Atlántico Medio ha sufrido un vuelco histórico en este 2026. Por primera vez en décadas, el Reino de Marruecos ha logrado superar al Archipiélago Canario en número de visitantes internacionales, marcando un hito que ha encendido todas las alarmas en la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias.
Los datos son contundentes: mientras las Islas celebraban un año récord con 18,6 millones de turistas, el país alauita ha rozado la barrera psicológica de los 19,8 millones de visitantes, consolidando un ‘sorpasso‘ que muchos analistas veían venir pero que nadie esperaba con tanta contundencia y rapidez.
Este cambio de hegemonía no es fruto de la casualidad, sino el resultado de la agresiva estrategia ‘Visión 2020‘ y sus sucesivas actualizaciones ejecutadas por Rabat. Marruecos ha sabido jugar sus cartas con maestría: una inversión multimillonaria en infraestructuras aeroportuarias (con la ampliación de los hubs de Marrakech y Casablanca), una política de cielos abiertos que ha atraído a todas las low-cost europeas y, sobre todo, una oferta de precios imbatible. En un contexto europeo de inflación persistente, el turista alemán o británico se encuentra con que una semana en un resort de cinco estrellas en Agadir cuesta entre un 30% y un 40% menos que una estancia equivalente en el sur de Gran Canaria o Tenerife.
La seguridad y la modernización: claves del éxito
Durante años, Canarias gozó de una ventaja competitiva basada en la percepción de seguridad. Sin embargo, Marruecos ha realizado un esfuerzo titánico para blindar sus zonas turísticas, desplegando una policía turística omnipresente y modernizando sus servicios sanitarios y de transporte. Esta mejora en la percepción de seguridad, avalada por informes del Global Peace Index, ha eliminado el último freno que tenían muchos turoperadores para desviar flujos masivos de clientes hacia el norte de África.
La situación obliga a una reflexión profunda sobre el modelo económico de las regiones españolas dependientes del turismo. Mientras Marruecos crece con una oferta renovada y agresiva, en España surgen debates sobre la saturación y la sostenibilidad que, aunque necesarios, a veces paralizan la competitividad. No deja de ser irónico que, mientras Canarias debate sobre tasas turísticas y moratorias, sus vecinos del sur estén captando precisamente el crecimiento que las islas rechazan o no pueden absorber. Este fenómeno económico tiene paralelismos con otros sectores donde la falta de visión estratégica pasa factura, como ocurre con el campo español ante el acuerdo UE-Mercosur, donde la competencia externa amenaza con desmantelar el tejido productivo local.
El reto de la conectividad y la calidad
A pesar del golpe estadístico, los expertos de Exceltur señalan que Canarias sigue manteniendo una ventaja crucial: la rentabilidad por turista y la fidelidad del visitante repetidor. El gasto medio diario en el Archipiélago sigue siendo superior al de Marruecos, impulsado por una oferta complementaria de mayor calidad y un marco legal europeo que ofrece garantías al consumidor. Sin embargo, dormirse en los laureles sería un error fatal. La modernización de la planta hotelera marroquí, con la entrada de grandes cadenas de lujo asiáticas y americanas, está elevando el listón a una velocidad de vértigo.
El ‘sorpasso’ de 2026 debe servir como un aviso a navegantes. El turismo de «sol y playa» ya no es un monopolio español. Con competidores a pocas horas de vuelo ofreciendo experiencias exóticas a precios de derribo, Canarias —y por extensión la marca España— debe pivotar urgentemente hacia un modelo de valor añadido, sostenibilidad real y excelencia en el servicio. De lo contrario, lo que hoy es un adelantamiento por la mínima podría convertirse en una brecha insalvable en la próxima década.












