El IPC cerró el año 2025 con un incremento del 2,9%
Los últimos datos definitivos del IPC de diciembre han confirmado este jueves lo que millones de españoles experimentan cada día: los precios en España están lejos de estar bajo control. El índice de precios al consumo cerró 2025 con un aumento del 2,9%, superando ampliamente el objetivo del 2% considerado «óptimo» por el Banco Central Europeo. Además, se sitúa por encima de la media de la eurozona, que en diciembre alcanzó el 2%, según Eurostat.
Si se examina la evolución mensual, la situación tampoco ofrece buenas noticias. La inflación media anual se situó en un 2,7%, evidenciando una presión constante sobre los precios y desmintiendo cualquier intento de presentar la economía española como estabilizada.
Un leve respiro insuficiente
El dato de diciembre muestra un ligero alivio: el IPC mensual bajó una décima frente a noviembre. El Instituto Nacional de Estadística atribuye esta caída principalmente a la reducción del precio de los carburantes, que contrasta con el aumento registrado en el mismo mes de 2024. Sin embargo, esta bajada es insuficiente para resolver el problema estructural de la inflación.
La cesta de la compra, en el foco
El mayor impacto negativo sigue estando en la cesta de la compra. Los alimentos y bebidas no alcohólicas fueron la categoría que más influyó en el alza del IPC. Su tasa anual alcanzó el 3%, dos décimas más que el mes anterior, consolidándose como el principal factor de presión sobre los hogares españoles.
Esta tendencia es especialmente preocupante porque afecta a gastos básicos y golpea con mayor intensidad a las familias con hijos y a las clases medias y bajas. La inflación alimentaria ya no es un fenómeno puntual, sino una tendencia persistente que se prolonga durante meses.
Entre los productos que más se encarecieron destacan: el café (+16,3%), la carne de vacuno (+17%), los huevos (+31%) y el cacao (+12%). También subieron la carne de ovino (+7,4%), la carne de ave (+3,9%), el pescado congelado (+6,2%), la leche entera (+5,2%), los frutos secos (+7%), la fruta (+5%) y otros aceites (+9,7%).
La excepción volvió a ser el aceite de oliva, que tras alcanzar precios históricos el año anterior, cayó un 31%, ofreciendo un alivio dentro de una cesta de la compra claramente tensionada.
Inflación subyacente y tensión económica
La inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no procesados, se situó en 2,6%, lo que indica que la presión inflacionaria estructural está algo más controlada, pero aún lejos de la normalidad.
En este escenario, el presidente de la CEOE ha cuestionado de nuevo el relato oficial del Gobierno, señalando que los informes de los “expertos” del Ministerio de Trabajo no reflejan la realidad. Además, advirtió que los autónomos están destruyendo empleo, una señal clara de que la presión de los costes sigue afectando al tejido productivo.
Conclusión: el coste de la vida sigue subiendo
Los datos del IPC de diciembre envían un mensaje claro: aunque la inflación haya moderado su ritmo, el coste de la vida en España continúa siendo uno de los principales retos económicos. La alimentación se mantiene como el epicentro de este deterioro, un hecho que el discurso oficial del Gobierno no logra ocultar.












