Rachid Akouad y El Ourdani Zaroith captaban incluso a niños, como el sobrino de 12 años de uno de ellos, y les fanatizaban en ‘excursiones’ en la ciudad española
Nueva condena a yihadistas marroquíes que ejercieron su labor de adoctrinamiento terrorista durante años en territorio español. La Audiencia Nacional condenó el pasado lunes a Rachid Akouad y El Ourdani Zaroith, ambos de nacionalidad marroquí, a seis años y seis meses de prisión cada uno como autores de un delito de adoctrinamiento yihadista a menores, entre 2015 y 2022, para incorporarse o colaborar con organizaciones o grupos terroristas.
Uno de los condenados adoctrinó a su sobrino de 12 años, a quien envió documentos que incitaban a la yihad violenta prevaliéndose de su relación de parentesco y ascendencia. El otro utilizó contenidos audiovisuales para formar a jóvenes, llevó a algunos a su domicilio para ver vídeos radicales y grabó encuentros en sitios públicos de Melilla, donde los participantes gritaban que eran soldados de Alá y deseaban la yihad desde la infancia.
Adoctrinamiento terrorista en ‘excursiones’ a Melilla
Las autoridades incautaron un vídeo de una excursión en los pinares de Rostrogordo con menores acompañados de adultos previamente condenados por terrorismo yihadista, que compartieron en grupos de WhatsApp. Allí, les enseñaban a los menores artes marciales mientras les fanatizaban.
Los magistrados consideraron probado que desarrollaron una intensa labor de exaltación del terrorismo islámico y de sus autores, a los que trataban como héroes, mediante publicaciones en redes sociales, foros y aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Telegram, donde compartieron multitud de contenidos violentos que incitaban a la yihad y enaltecieron atentados y crímenes cometidos por combatientes yihadistas.
La sentencia destaca que no solo difundieron material para adoctrinar en el yihadismo salafista, sino que muchos contenido eran verdaderas loas a crímenes y atentados terroristas, lo que aumentó la peligrosidad de su conducta por la mayor difusión propagandística a través de internet. Además, mantuvieron reuniones físicas en Melilla con jóvenes y menores de edad, en las que impartieron postulados violentos ligados a la yihad y enseñaron artes marciales para reforzar esa ideología.
Los jueces impusieron esta pena, en la mitad inferior pero cercana al máximo, por la cantidad y calidad del material difundido, la mayor acción propagandística y la necesidad de abarcar la totalidad de los delitos.












