El acuerdo comercial entre la UE y Mercosur tendrá un impacto muy negativo en la agricultura y la ganadera, como denuncian ASAJA o COAG
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ha entrado en una nueva fase tras su firma reciente en Asunción, Paraguay, marcando el fin de más de 25 años de negociaciones. Supondrá un cambio drástico en el medio rural de España.
Sin embargo, para el sector agrario español este avance representa más amenazas que oportunidades, según denuncian organizaciones como ASAJA, COAG y otros colectivos del campo, que alertan de un impacto muy negativo en la agricultura y ganadería nacionales.
El pacto, que crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo con cerca de 720-780 millones de consumidores, elimina progresivamente aranceles en alrededor del 90% de los intercambios. Mientras la industria europea (automoción, maquinaria, farmacéuticos) se beneficia de un acceso privilegiado a mercados sudamericanos, el sector primario español se enfrenta a una competencia desleal que podría poner en riesgo miles de explotaciones familiares.
Puntos negativos del acuerdo
Entre los principales puntos negativos para el campo español destacan:
- Importaciones masivas de productos sensibles a precios mucho más bajos, gracias a contingentes ampliados para carne de vacuno, aves, cerdo, azúcar, etanol, arroz, maíz, miel y otros. Sectores como la ganadería de vacuno y avícola podrían sufrir una presión insostenible, con riesgo de cierre de explotaciones y destrucción de empleo en la cadena cárnica.
- Falta de reciprocidad en estándares de producción. Los productos procedentes del Mercosur se producen con pesticidas y sustancias fitosanitarias prohibidas en la UE desde hace años (algunas consideradas cancerígenas), en explotaciones de escala macroindustrial sin las exigencias ambientales, laborales y de bienestar animal que cumplen los agricultores europeos. Esto genera una competencia desigual que abarata costes artificialmente.
- Amenaza a la soberanía alimentaria y al modelo de agricultura familiar. Organizaciones agrarias advierten de que el acuerdo convierte al campo en «moneda de cambio» por intereses geoestratégicos e industriales, agravando la crisis del sector que ya arrastra protestas por costes altos, bajos precios y recortes en la PAC.
- Impacto ambiental y climático. Ecologistas y agricultores coinciden en que fomenta la deforestación en el Mercosur y refuerza un modelo industrial exportador insostenible, comprometiendo la capacidad futura de producir alimentos de calidad en Europa.
El Gobierno de Sánchez defiende el acuerdo
Aunque el Gobierno español defiende el acuerdo por sus beneficios en exportaciones como vino y aceite de oliva (sectores que podrían ganar mercado en Brasil y Argentina), las organizaciones agrarias insisten en que estos beneficios son limitados y tardíos, mientras los perjuicios en ganadería y cultivos extensivos son inmediatos y graves. Las salvaguardias negociadas (cuotas y posibles suspensiones temporales) se consideran insuficientes e imprecisas, como ya ocurrió en acuerdos previos.
El sector primario español, movilizado en tractoradas y protestas, exige al Parlamento Europeo y al Gobierno de Sánchez que revisen o bloqueen la ratificación definitiva. De lo contrario, alertan, podría suponer el «fin» de muchas explotaciones y del medio rural tal como se conoce.












