Vecinos en pie de guerra ante la inseguridad: varios marroquíes intentaron además en octubre secuestrar a una niña de 11 años
Torelló, un tranquilo municipio en el interior de Cataluña, se ha convertido en el epicentro de un conflicto social que mantiene en vilo a sus habitantes.
Una oleada de robos e intimidaciones ha puesto en jaque a la localidad, donde los vecinos señalan directamente a un grupo de okupas, mayoritariamente jóvenes magrebíes procedentes de Marruecos, como responsables de la creciente delincuencia.
La tensión ha escalado hasta el punto de que los residentes irrumpieron en el pleno municipal para exigir soluciones inmediatas, denunciando «semanas de maltrato» por parte de estos ocupantes ilegales.
El foco del problema se centra en una nave industrial abandonada en la calle Sant Josep, convertida en lo que los locales llaman una «ciudad okupa«. Alrededor de 25 individuos han tomado el control del edificio, generando un clima de miedo entre los vecinos.
«Se ríen de nosotros, nos intimidan y roban sin consecuencias«, han manifestado residentes en protestas recientes que recoge e-noticies. Los robos incluyen hurtos en viviendas, comercios y vehículos, con un aumento notable en las últimas semanas. La filtración de un informe policial que vincula directamente a estos okupas con los delitos fue el detonante del estallido social.
Tolerancia del alcalde
La Policía Local se declara desbordada. «Somos una patrulla y ellos son 25; se ríen de nosotros«, confesó un agente en un vídeo viral que circula en redes sociales.
Han solicitado refuerzos a los Mossos d’Esquadra, pero la respuesta ha sido limitada hasta ahora. Los vecinos critican la «tolerancia» del alcalde, acusándolo de inacción ante la ocupación ilegal y el deterioro de barrios que antes eran seguros. «Torelló ya tiene barrios peligrosos«, lamenta un vecino en un reel de Instagram. Él destaca la falta de viviendas asequibles y el abandono de propiedades que facilitan estas ocupaciones.
Intento de secuestro
Pero este conflicto no es nuevo. En octubre de 2025, cientos de personas asaltaron simbólicamente el Ayuntamiento para protestar por la delincuencia descontrolada. Esta incluyó el intento de secuestro de una niña de 11 años en por parte de unos okupas marroquíes que provocó una profunda indignación en el municipio de Torelló.
Ahora, en enero de 2026, la situación persiste, con anuncios de nuevas manifestaciones en la calle Sant Josep para reclamar más seguridad. Expertos en urbanismo apuntan a causas estructurales: el aumento de inmuebles vacíos y la inmigración irregular agravan el problema en zonas rurales como esta.
Los habitantes exigen desalojo inmediato de las okupaciones y mayor presencia policial. «No podemos vivir así; el miedo manda más que la ley», resume un vecino anónimo a El Espectro.
Mientras, el Ayuntamiento promete medidas, pero la desconfianza crece. Se trata, por ello, de un caso que ilustra las tensiones crecientes en Cataluña por la okupación y la inseguridad, un debate que trasciende lo local y cuestiona las políticas de integración y control migratorio.











