La sombra de la corrupción vuelve a proyectarse sobre las estructuras históricas del socialismo andaluz. El magistrado Arturo Zamarriego, instructor del ‘caso Leire Díez’, ha citado oficialmente para el próximo 16 de abril al exvicepresidente de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías. El veterano político deberá comparecer en calidad de testigo para aclarar su relación con la red de influencias que supuestamente encabezaba Leire Díez, excomisionada de bienestar social y figura cercana a la cúpula del partido.
La investigación se centra en un presunto cohecho y tráfico de influencias relacionado con la consultora Zaño Sociedad, vinculada estrechamente a Zarrías. Según las pesquisas iniciales, Leire Díez habría utilizado su posición privilegiada para ofrecer favores institucionales y acceso a información confidencial a cambio de sustanciosas comisiones. El nombre de Zarrías aparece en el epicentro de la trama debido a su histórica capacidad de influencia en el tejido empresarial y político del sur de España.
Una red de favores y consultoras bajo sospecha
El caso ha levantado ampollas en una federación socialista que aún trata de sacudirse el estigma de los ERE. Este nuevo proceso judicial pone de manifiesto que los mecanismos de control interno seguían fallando años después de los grandes escándalos. El ambiente de sospecha en Andalucía no es nuevo; recientemente asistimos a operaciones como la del fraude a la Seguridad Social en Jerez, que demuestran la persistencia de redes de clientelismo en la región.
Junto a Zarrías, el juez ha llamado a declarar a otros nombres relevantes del panorama mediático y empresarial, como el periodista Pere Rusiñol y el empresario Javier Pérez Dolset. La hipótesis de la fiscalía es que la trama funcionaba como una suerte de «agencia de lobby» encubierta, donde los contactos políticos de la vieja guardia, representados por figuras como Zarrías, eran la moneda de cambio para obtener contratos y trato de favor en diversas administraciones.
El PSOE andaluz ante el espejo de su pasado
La noticia de la citación de Zarrías llega en un momento de debilidad para el socialismo español, acosado por otros frentes abiertos. Muchos ven paralelismos en la opacidad de este caso con la de otras figuras más recientes, como los líos de los tickets de Ábalos, sugiriendo una continuidad en las malas prácticas de gestión. Incluso los contactos de alto nivel que rozan la política internacional, como los reflejados en el caso Plus Ultra y Maduro, parecen beber de esa misma cultura de la impunidad.
Gaspar Zarrías, que fuera mano derecha de Manuel Chaves y una pieza clave en el engranaje del poder andaluz durante décadas, se enfrenta ahora a un interrogatorio que podría abrir nuevas vías de investigación. Aunque acude como testigo, su declaración es vital para determinar si la red de Leire Díez era una iniciativa individual o si contaba con la protección y el beneplácito de las altas instancias del partido. Abril será un mes clave para saber si este caso se queda en una anécdota judicial o si termina por demoler los últimos cimientos de la histórica estructura socialista en Andalucía.












