La tensión ha terminado por desbordar al ministro de Transportes. En plena tormenta por el deterioro de la red ferroviaria, Óscar Puente ha protagonizado un vergonzoso enfrentamiento en directo con el periodista Javier Ruiz. Durante una tensa comparecencia, el ministro, visiblemente alterado, llegó a gritar a los profesionales de la comunicación que «no sois lo más importante», una frase que ha resonado como un portazo a la libertad de información en un momento donde los ciudadanos exigen respuestas claras sobre la seguridad de sus viajes.
El incidente se produjo cuando Javier Ruiz intentaba indagar sobre la cadena de errores que ha llevado a que hoy mismo se registren baches y sacudidas en el AVE a Valencia. Lejos de ofrecer datos técnicos o planes de actuación, Puente optó por el ataque personal, acusando a la prensa de alimentar el alarmismo y de entorpecer la labor del ministerio. El tono desafiante del ministro no solo sorprendió a los presentes, sino que confirmó las sospechas de muchos analistas sobre su incapacidad para gestionar la crítica.
Un ministro contra las cuerdas y contra la prensa
Este estallido no es un hecho aislado, sino la culminación de una semana negra para el ministerio. Periodistas como Ketty Garat ya habían denunciado la opacidad de Puente, pero verlo perder los papeles ante las cámaras ha elevado la preocupación a un nivel institucional. La oposición ha tardado pocos minutos en pedir su dimisión, alegando que un ministro que desprecia el papel de los medios de comunicación en una crisis de seguridad pública ya no es apto para el cargo.
Puente insistió en que su prioridad son los «usuarios y las víctimas», pero los propios usuarios son los que reportan a diario incidentes de gravedad. Desde el caos de Rodalies en Catalunya hasta los retrasos estructurales en la larga distancia, la realidad desmiente el optimismo forzado del ministro. Para Javier Ruiz, la reacción de Puente es la de alguien que se siente acorralado por la falta de argumentos y que recurre a la agresividad para ocultar su mala gestión.
¿Dónde está el plan de emergencia ferroviaria?
Lo que más preocupa tras el exabrupto de Puente es la ausencia de un plan real para frenar el deterioro de las vías. Mientras el ministro pelea con periodistas en los platós, los maquinistas siguen informando de vibraciones peligrosas y baches que obligan a realizar frenazos de emergencia. La sensación de desgobierno en el Ministerio de Transportes es absoluta, y el enfrentamiento con Javier Ruiz solo ha servido para desviar la atención de lo que realmente importa: ¿cuándo volverán a ser seguros nuestros trenes?
El «estilo Puente», basado en la confrontación directa y el uso intensivo de redes sociales para descalificar al adversario, parece haber llegado a su límite de eficacia. En una democracia sana, el escrutinio de los medios es fundamental, especialmente cuando hay vidas en juego. Al declarar que los medios son «lo menos importante», el ministro de Transportes ha demostrado que ha olvidado su principal obligación: rendir cuentas ante la sociedad.












