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Tras alerta de los maquinistas, Adif reduce la velocidad en la zona del accidente de Angrois

Detectan vibraciones en la infraestructura de un tramo de 28 km de la línea Orense-Santiago, escenario del siniestro de 2013

Adif acaba de aplicar una restricción temporal de velocidad en la línea Orense-Santiago después de que varios maquinistas alertaran sobre el estado de la vía. La empresa redujo el límite máximo de 300 a 220 kilómetros por hora en un tramo de 28 kilómetros, comprendido entre los puntos kilométricos 56,200 y 84,200.

Fuentes conocedoras de la decisión explicaron a Europa Press que la causa radica en «defectos de geometría en aparatos de dilatación», elementos que permiten la expansión de los raíles con los cambios de temperatura y que generan vibraciones cuando presentan anomalías.

Esta sección de la línea alta velocidad, donde ocurrió el accidente del Alvia en Angrois hace trece años, mantiene otras restricciones puntuales como la curva de la Grandeira, que sigue limitada a 80 km/h desde entonces.

Protocolo automático ante alertas

Fuentes de Adif detallaron que esta limitación surge del procedimiento de seguridad estándar de la empresa, que activa automáticamente una restricción cuando los conductores comunican alertas por vibraciones.

Los equipos de mantenimiento acuden habitualmente de noche, cuando no circulan trenes, para inspeccionar y corregir el problema en la vía. La medida busca garantizar la seguridad mientras se resuelven las anomalías detectadas.

Prisión para el exdirector de Seguridad de ADIF y el maquinista del accidente de Angrois

Un Juzgado de Santiago de Compostela condenó en 2024 a dos años y medio cárcel a Francisco Garzón, maquinista del tren Alvia accidentado en el barrio coruñés de Angrois en 2013 y a Andrés Cortabitarte, el entonces director de Seguridad en la Circulación de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), por su relación con la puesta en funcionamiento de la línea.

La sentencia, que no es firme y se puede recurrir, les condena a prisión por 79 delitos de homicidio y 143 delitos de lesiones por imprudencia grave. La sentencia culpó del descarrilamiento del tren al despiste del conductor y a las medidas de seguridad insuficientes tras modificarse el proyecto original en ese tramo de vía.

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