Los cálculos del Instituto de Estudios Económicos muestran el abandono del mantenimiento de la red pública
España acumula un déficit histórico en inversión en infraestructuras, que ya supera los 60.000 millones de euros, una brecha que no solo no se ha corregido en los últimos años, sino que ha seguido creciendo, según los últimos datos del Instituto de Estudios Económicos (IEE). Esta situación ha cobrado especial relevancia tras la tragedia ferroviaria de Adamuz, que volvió a poner en evidencia el abandono en el mantenimiento de la red pública, según informa Vozpópuli.
El choque de trenes en Córdoba no fue un incidente aislado. Se trata del resultado de una serie de averías, retrasos, incidencias técnicas y alertas ignoradas que afectan, sobre todo, a la alta velocidad, aunque también se extienden a otras infraestructuras estratégicas del país. Las carreteras son un ejemplo destacado: según la Asociación Española de la Carretera, el 52% de la red presenta un deterioro grave.
Brecha de inversión en infraestructuras: cifras preocupantes
El informe del IEE, elaborado en colaboración con la CEOE, ya señalaba en 2023 un desfase acumulado de inversión de 57.409 millones de euros tras casi una década de infrafinanciación. Tres años después, la brecha ha superado los 60.000 millones de euros, reflejando un patrón estructural de abandono de infraestructuras.
Para estimar este déficit, el organismo analiza el valor de las infraestructuras como stock de capital público y lo compara con la población y los niveles de bienestar en el contexto europeo. La conclusión es clara: a mayor volumen de infraestructuras acumuladas, mayor debe ser la inversión en su mantenimiento para evitar su deterioro y pérdida de valor.
Historia de la inversión en infraestructuras en España
Durante décadas, España se benefició de una fuerte acumulación de capital público gracias a la convergencia con la Unión Europea y la llegada de fondos comunitarios. Sin embargo, esta dinámica se ha ralentizado en los últimos años. Las infraestructuras no han crecido al mismo ritmo que la población ni que el Producto Interior Bruto (PIB).
Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno, la población española ha aumentado en casi tres millones de personas y el PIB ha crecido aproximadamente 400.000 millones de euros en términos absolutos. A pesar de ello, la inversión en infraestructuras no ha seguido el mismo ritmo. El IEE calcula que solo para compensar el desgaste por uso y envejecimiento sería necesario un esfuerzo anual mínimo de 11.700 millones de euros.
Impacto del déficit de inversión
El deterioro de las infraestructuras no es solo un problema técnico, sino una cuestión política que afecta directamente al bienestar de los ciudadanos, la seguridad, la productividad y la cohesión territorial. En comparación con otros países europeos, España sigue rezagada: el capital público en infraestructuras per cápita está un 25% por debajo de la media de la Unión Europea, con una brecha especialmente marcada frente a los países del norte.
Hacia soluciones sostenibles: colaboración público-privada
Frente a este escenario, el IEE apunta a la colaboración público-privada como una vía para revertir la situación, optimizar el gasto y mejorar la calidad de los servicios. La inversión estratégica en infraestructuras es clave no solo para garantizar seguridad y eficiencia, sino también para reforzar la competitividad y la cohesión territorial de España.












