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Sarah Santaolalla enfurece frente a los datos que relacionan delincuencia con inmigración

Reclama que “todos los demócratas” salgan a las calles “a protestar contra el terrorismo fascista, la violencia y el acoso” que asegura estar sufriendo

Delincuencia va unida a la inmigración. Hay una correlación” según datos oficiales. “Tenemos un problema”. Es lo que ha afirmado hoy la periodista Teresa Gómez en Cuatro durante ‘En boca de todos’. Ante esta rotunda afirmación, la respuesta enfurecida y alocada de la de siempre: Sarah Santaolalla. Ha dicho que eso es una barbaridad y es un mensaje sobre el que está detrás Falange.

Sarah Santaolalla vuelve a situarse en el centro de la polémica esta mañana; y ayer, después de lanzar en X una nueva llamada a la “alerta antifascista” y a llenar las calles “contra el terrorismo fascista y la violencia ultra”.

Sus palabras han reavivado el choque político y mediático en torno a la tertuliana de TVE, convertida en las últimas semanas en un símbolo para la izquierda y en diana para buena parte de la derecha.

Llamada a tomar las calles

En su último mensaje en redes, Sarah Santaolalla reclama que “todos los demócratas” salgan a las calles “a protestar contra el terrorismo fascista, la violencia ultra y el acoso” que asegura estar sufriendo, subrayando que “no pueden pasar”. El llamamiento llega tras días de movilizaciones en ciudades como Salamanca y Valencia, donde casi nadie se congregó en los actos de apoyo a la tertuliana.

La analista reivindica esas concentraciones como prueba de que “la calle es nuestra” y niega que el feminismo o la izquierda estén aislados, en contraste con el relato de medios y digitales conservadores. Desde su entorno se insiste en que la escalada de tensión obedece a una campaña de acoso organizada por sectores de la derecha y la “ultraderecha” que la habrían puesto “en la diana”.​​

Denuncia por supuestas amenazas

La nueva controversia estalla apenas una semana después de que Santaolalla presentara una denuncia por amenazas de muerte ante la Policía, tras aparecer vandalizado el muro de las Trece Rosas con una pintada que decía “Sarah Santaolalla RIP”. El presidente del Gobierno y varias ministras condenaron entonces la profanación y se solidarizaron públicamente con la tertuliana, al igual que el Consejo de Informativos de TVE.

La propia Santaolalla ya había denunciado el acoso, así como una supuesta campaña de mensajes machistas y de odio en redes que, según sindicatos de RTVE, atenta contra la libertad de expresión.

Pero lo cierto es que Santaolalla es una comunicadora que “insulta sistemáticamente” y practica una “violencia verbal” diaria desde la televisión pública. Desde las redes sociales y formaciones políticas se subraya su pasado como candidata del PSOE y la presentan como un perfil sectario, que solo tendría espacio como analista “con un presidente del Gobierno como el que tenemos”.​

En la derecha mediática, el nuevo llamamiento a la “alerta antifascista” se interpreta como un intento de capitalizar políticamente el conflicto y blindar su puesto en TVE mediante una narrativa de persecución personal.

Mientras el Gobierno y la cúpula de RTVE cierran filas en defensa de la tertuliana, el ambiente se encona y el caso de Sarah Santaolalla se consolida como uno de los focos de la batalla cultural en este inicio de 2026.

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