Vídeos viralizados en redes sociales, muestran a los inmigrantes colapsando la Oficina de Expedición de DNI y tarjetas de residencia de la Policía
La Oficina de Expedición de DNI y tarjetas de residencia de la Policía Nacional en Roquetas de Mar, en la provincia de Almería, atraviesa una situación de saturación sin precedentes. En los últimos días, cientos de inmigrantes en situación irregular, en su mayoría procedentes de países africanos, han colapsado las instalaciones tras la entrada en vigor del decreto de regularización aprobado por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Un vídeo al que ha tenido acceso este medio muestra largas colas que se extienden durante horas, reflejo del impacto inmediato de una medida que pretende legalizar a cerca de 500.000 inmigrantes. La avalancha de solicitudes ha vuelto a poner sobre la mesa las debilidades del sistema migratorio español y la falta de previsión administrativa para gestionar un volumen tan elevado de trámites.
Los agentes de la Policía Nacional, responsables de la atención al público, reconocen que la situación es crítica. Según fuentes policiales, el personal se encuentra al límite de su capacidad operativa, intentando dar respuesta a una demanda que no deja de crecer a lo largo del día.
El problema no se reduce únicamente a la acumulación de personas. Las tensiones en las colas son constantes, con discusiones y enfrentamientos verbales que obligan a los agentes a intervenir para evitar incidentes mayores. La ausencia de un plan específico para absorber este incremento masivo de solicitudes ha transformado un procedimiento administrativo en un foco de conflicto social.
Uno de los principales cuellos de botella está en la verificación de antecedentes penales, un trámite obligatorio que debe gestionarse a través de los consulados de los países de origen. Este requisito escapa al control directo de la Policía, lo que provoca esperas prolongadas y frustración entre los solicitantes, al no poder resolverse los expedientes en el momento.
Además, muchos de los trámites —como solicitudes iniciales o renovaciones de permisos— requieren cita previa, una condición que numerosos usuarios no cumplen o desconocen, lo que contribuye aún más al colapso del servicio. Esta situación genera momentos de alta tensión, con demandas de atención inmediata y agentes intentando mantener el orden sin refuerzos adicionales.
Desde el cuerpo policial señalan que se está valorando la ampliación del horario de atención como posible solución temporal, aunque todavía no se han recibido instrucciones claras desde el Ministerio del Interior. Mientras tanto, el desbordamiento continúa, con colas que ocupan calles cercanas y un clima general de incertidumbre y desorganización.












